La consultora EY Argentina, en conjunto con el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), presentó los resultados de la vigésima primera encuesta anual sobre inversión y financiación con la participación de más de 100 de las principales empresas líderes de la Argentina.
Frente a un escenario de desaceleración de la inflación, los ejecutivos de finanzas consultados prevén para el 2025 un crecimiento en las ventas y en la rentabilidad de sus compañías.
Con respecto a las inversiones, los empresarios sostuvieron que aumentarán con respecto al 2024. Este año estuvieron enfocadas principalmente en activos fijos, incorporación de tecnología y aumento de capital de trabajo. Sin embargo, el 61% afirmó que estas inversiones no generaron la necesidad de nueva mano de obra.
“Las respuestas nos indican que una mayor estabilidad macroeconómica y una desaceleración en la inflación generarían un aumento en la inversión”, explicó Pablo de Gregorio, socio de EY Argentina.
Acerca de las fuentes de financiamiento que utilizaron las compañías para sus proyectos, el 28% lo hizo a través de bancos locales, el 23% se autofinanció y el 14% en el mercado de capitales, el resto lo hizo a través del financiamiento de la casa matriz (13%), con los proveedores (10%) y entidades financieras del exterior (6%).
El sector energético, el agro e infraestructura continúan siendo los sectores con mayor potencial para impulsar el crecimiento y las exportaciones.

“Si bien el agro siempre fue uno de los sectores más relevantes de la economía de nuestro país, hace tres años que el sector energético aparece como el de mayor crecimiento, de acuerdo con el consenso de los encuestados”, agregó el socio de EY.
La simplificación tributaria y administrativa y un acuerdo gobierno-sindicato-empresas surgen como las principales acciones del Estado que los ejecutivos afirman que mejorarían la competitividad y facilitaría su plan de inversiones.
Sobre las medidas que podrían favorecer la confianza para decidir una inversión, prevén un plan económico claro y sustentable (24%), una política cambiaria estable (23%), una reforma tributaria que estimule la inversión (20%), leyes de protección de las inversiones y acuerdos internacionales (10%).
Según De Gregorio, “a partir de los resultados de las respuestas, queda claro que era necesario realizar cambios profundos para estimular la inversión y el desarrollo”.
Las empresas sostienen que la reducción de cargas sociales a cambio de un nuevo empleo (30%), la reducción de alícuotas a cambio de reinversión de utilidades (27%), la amortización acelerada de inversiones de capital (20%) y la desgravación de inversiones en inversiones estratégicas (15%), son medidas que podrían mejorar el clima de inversiones en la Argentina.
Por último, los ejecutivos de finanzas manifestaron que las tendencias globales que pueden afectar para planificar una inversión son las altas tasas de financiamiento (33%), el avance de los populismos o nacionalismos extremos (21%), la volatilidad de los precios de los commodities (20%) y el crecimiento de la pobreza y la desigualdad de los países emergentes (14%).
Finalmente, el ejecutivo destacó que “hay consenso para reafirmar el rumbo del cambio, con reglas de juego claras que contribuyan a un crecimiento sostenido y que permitan soñar con una Argentina mejor”.








