El mercado inmobiliario argentino vive una paradoja que define con precisión el momento actual: la coyuntura sigue siendo compleja, pero las perspectivas de largo plazo son cada vez más alentadoras. Así lo describe José Luis Acevedo, presidente de Grupo Canter, quien considera que el sector se encuentra en una transición necesaria para construir las bases de un modelo económico más estable y previsible.
«Estamos mal, pero vamos bien», resume el empresario al analizar un escenario donde la actividad todavía enfrenta desafíos, aunque comienza a mostrar señales de recuperación.
Para Acevedo, las políticas económicas implementadas por el gobierno nacional apuntan a corregir desequilibrios históricos que durante décadas limitaron el desarrollo de la industria inmobiliaria. El principal objetivo, afirma, debe ser lograr una integración definitiva entre el sistema financiero y el mercado de la vivienda.
«El desarrollo inmobiliario está condenado al fracaso si no logra ensamblarse con el sistema financiero. Necesitamos que el crédito hipotecario vuelva a convertirse en el motor del sector», sostiene.
El crédito hipotecario, la pieza que falta
Según el titular de Grupo Canter, la recuperación plena del mercado dependerá de la consolidación de un sistema de financiamiento de largo plazo que permita ampliar el acceso a la vivienda, especialmente para la clase media.
Sin embargo, advierte que aún existen obstáculos importantes. Entre ellos menciona la falta de liquidez de largo plazo en los bancos, la pérdida de experiencia técnica tras años sin otorgar préstamos hipotecarios, las limitaciones tecnológicas de algunas entidades y las restricciones cambiarias que todavía desalientan la llegada de capitales internacionales.
«Los bancos necesitan recuperar el know how perdido y encontrar mecanismos que les permitan financiar hipotecas a plazos largos», explica.

En ese sentido, plantea alternativas como la securitización de carteras hipotecarias —que permitiría a las entidades vender los flujos futuros de créditos para recuperar liquidez— y una participación más activa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES para impulsar el mercado.
Acevedo considera que, si estas condiciones se consolidan y se profundiza la estabilidad macroeconómica, Argentina podría ingresar en un ciclo de crecimiento inmobiliario de entre 15 y 20 años.
Un cambio de paradigma económico
El empresario observa además una transformación estructural en la economía argentina vinculada a la generación de divisas.
A diferencia de otros períodos, donde el dólar era un recurso escaso, proyecta que sectores como la minería, el agro, la energía y la economía del conocimiento permitirán una mayor disponibilidad de divisas en los próximos años.
«Argentina está girando lentamente hacia un modelo normal. Como un trasatlántico, el cambio es gradual, pero el rumbo es claro», afirma.

Desde su perspectiva, la disciplina fiscal y la consolidación de reglas de juego previsibles son condiciones indispensables para sostener la confianza de inversores locales e internacionales.
El regreso del comprador financiado
Entre las señales que alimentan el optimismo del sector aparece el retorno de un perfil de cliente que había prácticamente desaparecido del mercado.
Se trata de compradores que cuentan con un capital inicial cercano a los 20.000 dólares y completan la operación mediante planes de financiación en cuotas.
«Estamos viendo nuevamente personas que pueden entregar un anticipo y comprometerse con pagos mensuales. Eso refleja que algunos sectores de la economía están recuperando capacidad de ahorro y previsibilidad», señala.
Este fenómeno, explica, comienza a reactivar segmentos que habían permanecido paralizados durante los años de mayor incertidumbre económica.
Inmuebles rezagados frente al resto de la economía
Otro de los factores que impulsan la visión positiva de Grupo Canter es el comportamiento de los precios relativos.
Acevedo sostiene que, mientras numerosos bienes y servicios experimentaron fuertes aumentos medidos en dólares desde finales de 2023, el valor de los inmuebles se incrementó apenas entre un 20% y un 25%.
«Hoy un café, una hamburguesa o muchos servicios cuestan significativamente más en dólares que hace algunos años, pero las propiedades todavía no reflejan ese mismo ajuste», explica.

Según su análisis, la actual rentabilidad reducida de los desarrollos podría generar una menor oferta futura de unidades nuevas, provocando inevitablemente una presión alcista sobre los precios.
Por esa razón considera que el momento actual presenta oportunidades atractivas para quienes buscan resguardar capital. «Es uno de los activos que más retrasado quedó en este reacomodamiento de precios. Por eso creemos que sigue siendo un excelente momento para invertir en inmuebles», afirma.
Una estrategia basada en la diversificación
Frente a este escenario, Grupo Canter decidió profundizar una estrategia de crecimiento basada en la integración vertical y la diversificación de productos.
La compañía controla internamente gran parte de su cadena de valor mediante un esquema que incluye estudio de arquitectura, constructora propia y la fábrica Pixel, especializada en aberturas y mobiliario.
«Somos una máquina de hacer edificios. Lo que puede parecer una debilidad, en realidad es una fortaleza: contamos con distintos productos que generan una red de contención para que la empresa siempre esté operando», explica Acevedo.
Actualmente, la desarrollista avanza sobre tres grandes líneas de negocio.
Por un lado, Harmonie Chateau, el condominio de cinco torres ubicado en barrio Chateau Carreras, considerado uno de los complejos residenciales con mayor cantidad de amenities de Córdoba. El emprendimiento cuenta con 254 unidades y prevé la entrega final de las torres 4 y 5 en abril de 2027.

Por otro, la línea Mid, integrada por edificios urbanos desarrollados en barrios tradicionales como Alta Córdoba, Cofico y General Paz, a la que recientemente se sumó el desembarco en Nueva Córdoba.
La tercera unidad de negocios es Reserva Tajamar, una urbanización residencial ubicada sobre la Ruta Provincial C45, entre Alta Gracia y Falda del Carmen, que ya supera las 470 viviendas entregadas y mantiene un sostenido ritmo de crecimiento.
Más de 450 unidades para 2027
La hoja de ruta de Grupo Canter contempla uno de los períodos de expansión más importantes de su historia.
La empresa proyecta entregar 457 nuevas unidades entre la actualidad y julio de 2027, superando así las 1.800 unidades desarrolladas y construidas desde su fundación.
Entre los principales hitos figuran el ingreso al mercado de Nueva Córdoba, nuevas entregas de la línea Mid en Alta Córdoba y la continuidad de las obras en Reserva Tajamar.
Además, la firma apuesta a profundizar herramientas de acceso a la vivienda mediante Canter Flex, un sistema de financiación propia que permite acceder a departamentos sin entrega inicial.
Optimismo con fundamentos
Pese a las dificultades propias del contexto argentino y a la incertidumbre que suele acompañar los años electorales, Acevedo mantiene una visión optimista sustentada en variables concretas.
No espera una caída de los precios inmobiliarios y considera que tampoco existen fundamentos técnicos para una fuerte suba del dólar en el corto plazo, debido a la escasez de pesos y al potencial ingreso de divisas provenientes de sectores exportadores.
«Frente a la menor competencia hemos tomado una decisión estratégica: aumentar nuestra producción. Queremos llegar preparados cuando todas estas variables terminen de alinearse», concluye.
Para el presidente de Grupo Canter, el futuro del mercado inmobiliario argentino dependerá de la consolidación de las reformas económicas en marcha. Si ese proceso se mantiene, asegura, el sector podría estar frente al inicio de uno de los ciclos de crecimiento más importantes de las últimas décadas.
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