Empresarios, ex ejecutivos corporativos y franquiciados que escalan hacia múltiples unidades impulsan una nueva etapa dentro del negocio de las franquicias. En un contexto económico donde la diversificación y la generación de ingresos estables ganan relevancia, el perfil del multifranquiciado se consolida como una de las tendencias de mayor crecimiento dentro del sector.
Según datos de Franquicias Que Crecen, los multifranquiciados representan actualmente entre el 15% y el 20% de su cartera, con un crecimiento sostenido durante los últimos años. El fenómeno refleja un cambio en la lógica del sistema: ya no predomina únicamente el emprendedor que opera un solo local, sino inversores que construyen verdaderos portfolios de franquicias combinando distintas marcas, rubros y formatos de negocio.
“El multifranquiciado es, ante todo, un empresario. Pero casi nadie llega a ese lugar de un día para el otro. Generalmente el recorrido comienza con un perfil emprendedor que abre su primera unidad, aprende el negocio y, con el tiempo, evoluciona hacia una lógica más empresarial y de expansión”, explicó Marcelo Bernardini, socio consultor de la firma.
La tendencia también está captando a ex ejecutivos corporativos y profesionales provenientes de multinacionales, que encuentran en el sistema de franquicias un esquema de funcionamiento similar al de las grandes organizaciones.
“Las franquicias funcionan con procesos, estándares y dinámicas muy similares a las que estas personas manejaron durante toda su vida laboral. Pasan de ejecutar dentro de una corporación a hacerlo en su propio negocio, pero dentro de una estructura que ya entienden perfectamente”, sostuvo Bernardini.
Una “carrera” dentro del sistema
La evolución del ecosistema de franquicias también modificó el recorrido tradicional del franquiciado. Hoy, explican desde el sector, existe una especie de carrera interna: muchos comienzan con franquicias pasivas, avanzan luego hacia modelos activos y finalmente terminan consolidándose como multifranquiciados.
Las franquicias pasivas tuvieron un rol central en ese proceso porque redujeron significativamente las barreras de ingreso al sistema. Actualmente existen formatos de inversión desde unos US$ 10.000, mientras que las franquicias activas requieren desembolsos iniciales cercanos a los US$ 30.000. En el caso de los multifranquiciados consolidados, las carteras administradas suelen ubicarse entre US$ 100.000 y US$ 200.000 distribuidos en distintas unidades y categorías.
“Las franquicias pasivas permitieron democratizar el acceso al sistema. Mucha gente que nunca hubiera imaginado ingresar al mundo de las franquicias puede hacerlo desde un formato más accesible y sin involucrarse directamente en la operación diaria. Después, muchos terminan escalando hacia modelos activos y posteriormente hacia estructuras multifranquiciadas”, señaló Bernardini.
Diversificación y lógica de portfolio
A diferencia del franquiciado tradicional, enfocado en la operación cotidiana de un único punto de venta, el multifranquiciado desarrolla una mirada integral del negocio. Además de la gestión operativa y el liderazgo de equipos, incorpora una lógica financiera más sofisticada y orientada a la diversificación.
“El multifranquiciado entendió que no conviene depender de una sola industria o rubro. Al tener negocios en distintos sectores puede equilibrar mejor los ciclos económicos: si un rubro atraviesa un momento complicado, otro lo compensa”, explicó el especialista.
Esa lógica de portfolio ya no se limita al mercado local. Según el análisis de la consultora, muchos inversores comienzan a explorar oportunidades en distintos países mediante franquicias pasivas o modelos con operación delegada.
“Hoy el multifranquiciado piensa su negocio como un portafolio de inversión equilibrado: combina categorías de alto margen, negocios más estables y distintos comportamientos estacionales para administrar mejor el riesgo”, agregó Bernardini.
El crecimiento de este perfil también genera ventajas para las empresas franquiciantes. Los multifranquiciados aportan experiencia, conocimiento de distintas industrias y una mayor capacidad para expandir operaciones de manera profesionalizada.
“A la hora de renovar contratos, abrir nuevos territorios o escalar operaciones, los multifranquiciados suelen convertirse en aliados estratégicos porque ya conocen el sistema, entienden los procesos y manejan estructuras de gestión más desarrolladas”, concluyó Bernardini.







