El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) perforó el piso de los dos puntos en mayo, ubicándose en 1,99. Esta cifra representa la quinta caída consecutiva en lo que va del año, acumulando una contracción del 19,2% desde finales de 2025.
Para el sector corporativo y los analistas económicos, este retroceso sostenido del respaldo institucional funciona como un termómetro de la tolerancia social frente al plan de reformas vigente. Aunque el nivel de confianza actual es similar al registrado por la gestión de Mauricio Macri en el mes 30 de su mandato, el promedio de la administración de Javier Milei descendió a 2,41 puntos, su registro histórico más bajo hasta la fecha.
La caída de mayo estuvo traccionada principalmente por el componente de Capacidad para resolver problemas, que retrocedió un 5,6% hasta alcanzar su mínimo de gestión.
Radiografía de los segmentos
La fragmentación del apoyo gubernamental exhibe disparidades territoriales y demográficas que impactan en la planificación de mercados. El «Interior» del país continúa como el principal sostén del índice con 2,17 puntos, mientras que el Gran Buenos Aires (GBA) manifiesta la mayor desconfianza con apenas 1,65 puntos.
En términos demográficos, se observa una brecha de género creciente: la confianza entre los hombres aumentó un 6,0%, en contraste con un desplome del 13,0% detectado entre las mujeres.
Por otro lado, la resiliencia del índice se concentra en los extremos etarios, especialmente en jóvenes de 18 a 29 años y personas mayores de 50 años, mientras que el segmento de 30 a 49 años —núcleo de la población económicamente activa— muestra la contracción más pronunciada.
Clima de expectativas
La correlación entre la percepción económica futura y el respaldo institucional define la volatilidad del escenario actual. Aquellos que vislumbran una mejora económica en el plazo de un año mantienen niveles de confianza excepcionales (4,17 puntos), pero el segmento que espera una situación estable mostró una caída significativa del 12,9%.
El escenario actual marca una transición hacia un modelo de gobernabilidad donde la eficiencia operativa —que mostró una leve mejora del 0,5% este mes— deberá compensar el desgaste de la imagen de honestidad y la preocupación por el interés general.
El mercado observa con atención si esta erosión mensual de la confianza encontrará un nuevo punto de equilibrio o si profundizará la tensión en la estructura de consumo y la estabilidad estratégica nacional.








