El desgaste del gobierno de Javier Milei ya no se explica únicamente por la economía. Según el último Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, la percepción de corrupción y la sensación de ruptura del discurso “anticasta” comenzaron a erosionar uno de los principales activos simbólicos del oficialismo.
El relevamiento —realizado en abril sobre 1.559 casos nacionales mediante cuestionarios online autoadministrados— mostró que el 57,3% percibe corrupción generalizada en la gestión y que el 66,6% considera que el Gobierno terminó siendo parte de “la casta” que prometía combatir.
La encuesta también detectó una caída en la confianza institucional: el 66,6% cree que la administración nacional no está comprometida con prevenir hechos de corrupción, mientras que apenas el 32,2% le reconoce algún grado de compromiso.
Así, la corrupción ya dejó de ser un tema exclusivamente opositor. Incluso entre quienes votaron al oficialismo en 2025 aparece como una de las principales preocupaciones del país, por encima de variables como inflación, desempleo o salarios.
Para la consultora, el problema excede las denuncias puntuales y empieza a impactar directamente sobre el núcleo identitario del mileísmo. “Lo que se erosiona no es solamente la imagen de una administración, sino la legitimidad simbólica con la que Milei construyó su liderazgo”, señala el informe.

La economía cotidiana y el límite social
El deterioro político aparece acompañado por un fuerte malestar económico. Según el informe, el 81,6% de los consultados reconoció haber resignado gastos o consumos durante los últimos seis meses para poder sostener su economía cotidiana.
En paralelo, el 86,6% aseguró que su salario no le gana a la inflación y el 60,4% afirmó que sus ingresos alcanzan solamente hasta el día 20 de cada mes.
“La inflación ya no se mide en decimales, sino en cuánto dura el sueldo”, resume el documento al analizar la creciente distancia entre los indicadores macroeconómicos y la experiencia diaria de los hogares.
En esa línea, el 70,3% considera que los datos oficiales de inflación publicados por el Indec no reflejan adecuadamente la suba de precios que perciben en su vida cotidiana.
Imagen presidencial en caída
En abril, la imagen positiva de Javier Milei cayó al 35,2%, mientras que la negativa escaló al 59,3%, consolidando un diferencial adverso de 24 puntos.
Para Zentrix, el Presidente comienza a absorber directamente el costo acumulado de la crisis económica y del deterioro reputacional derivado de las denuncias de corrupción.
“El ajuste dejó de ser percibido como una transición y pasó a convertirse en una experiencia cotidiana de privación”, advierte el trabajo.
Kicillof mejora y Bullrich resiste
En el escenario opositor, Axel Kicillof mostró una recuperación de imagen y alcanzó el 40,2% de valoración positiva, luego de haber tocado mínimos en febrero.
Según la consultora, el gobernador bonaerense empieza a capitalizar parte del malestar social frente al oficialismo y logra consolidarse como una referencia opositora con proyección nacional.

Patricia Bullrich, por su parte, aparece como una de las dirigentes oficialistas con mayor capacidad de resistencia al desgaste. Con un 40,1% de imagen positiva, su figura mantiene mejores niveles de apoyo que otros referentes del Gobierno.
En cambio, Manuel Adorni figura entre los dirigentes más golpeados: el estudio le atribuye una imagen negativa del 73,9%, en medio de cuestionamientos vinculados a denuncias y a su alta exposición pública.
El crecimiento de figuras opositoras más duras
Otro de los datos destacados del relevamiento es el crecimiento de Myriam Bregman. La dirigente del Frente de Izquierda alcanzó un diferencial positivo de imagen —47,3% positiva y 42,4% negativa—, convirtiéndose en la única figura medida con saldo favorable.
Para Zentrix, este fenómeno refleja que parte del descontento social ya no busca únicamente una alternativa moderada al oficialismo, sino posiciones más confrontativas frente al rumbo económico y político del Gobierno.








