La industria argentina continúa mostrando señales de debilidad. Según los últimos informes elaborados por el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad manufacturera permanece estancada en niveles bajos y el empleo industrial profundiza su retroceso, con más de 46.000 puestos de trabajo perdidos en los últimos doce meses.
De acuerdo con el relevamiento de indicadores laborales de la entidad, el empleo asalariado privado registrado en la industria alcanzó en marzo de 2026 los 1.122.537 trabajadores, lo que representa una caída interanual del 4%, equivalente a 46.659 empleos menos. Además, el sector acumuló una reducción de 82.428 puestos respecto del máximo registrado en agosto de 2023.
La situación también se deterioró en términos mensuales. Durante marzo se perdieron 5.043 empleos industriales respecto de febrero, mientras que el empleo privado total retrocedió en 7.603 puestos de trabajo.
«La industria se encuentra en su nivel de empleo más bajo de los últimos cuatro años», señala el informe de la UIA, que además destaca que el sector acumula doce meses consecutivos de caída en la ocupación.
Los rubros más afectados fueron textiles, confecciones, cuero y calzado, que perdieron 14.074 empleos en comparación con marzo de 2025, una caída del 12,7%. También registraron fuertes retrocesos la metalmecánica (-4,1%), automotores y neumáticos (-5,7%) y madera y papel (-5,3%).

La pérdida de empleo ocurre en un contexto de debilitamiento de la actividad industrial. Según las estimaciones del CEU, la producción manufacturera habría registrado en mayo una nueva contracción cercana al 5% interanual y del 0,8% respecto de abril.
Los datos oficiales del INDEC correspondientes a abril ya habían mostrado una caída de 2,8% frente al mismo mes de 2025 y de 2,1% en comparación con marzo. Con esos resultados, la actividad industrial acumuló una baja del 2,4% durante el primer cuatrimestre del año.
La UIA advierte que, más que una recuperación, la industria atraviesa una etapa de estabilización en niveles reducidos de producción. Actualmente, el nivel de actividad se ubica cerca de un 10% por debajo de los registros de 2022.
Entre los sectores con peor desempeño aparecen los productos textiles (-22,2% interanual), maquinaria y equipo (-20,2%), prendas de vestir, cuero y calzado (-15,9%), industrias metálicas básicas (-11,2%) y el sector automotor (-10,7%).
En contraste, algunas ramas muestran señales positivas. La producción de sustancias y productos químicos creció 16,7% interanual, mientras que la refinación de petróleo avanzó 5,6%, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. También se observaron mejoras en ciertos segmentos de alimentos y bebidas, productos farmacéuticos y actividades vinculadas a la molienda de oleaginosas.
Otro dato que preocupa a la entidad es la reducción de empresas industriales. En marzo de 2026 se contabilizaron 46.229 empleadores industriales registrados, lo que implica una caída del 4,5% interanual. En términos absolutos, desaparecieron 2.167 empresas respecto del año anterior y 3.535 desde diciembre de 2023.

Las perspectivas para los próximos meses tampoco resultan alentadoras. Las expectativas netas de contratación continúan en terreno negativo. Aunque el 6,9% de las empresas prevé aumentar su dotación de personal, la proporción de compañías que espera reducirla sigue siendo superior, lo que arroja un saldo negativo de 21,7 puntos.
En el mercado laboral general, la tasa de desocupación alcanzó el 7,5% de la población económicamente activa en el cuarto trimestre de 2025, un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto del mismo período del año anterior.
Para la UIA, el escenario sigue marcado por una fuerte heterogeneidad sectorial. Mientras algunos complejos vinculados a la energía, el agro y determinados segmentos de consumo masivo logran sostener niveles de actividad, amplias ramas industriales continúan afectadas por la debilidad de la demanda interna, la menor inversión y una creciente competencia de productos importados.







