Con una producción diaria que oscila entre 80.000 y 90.000 empanadas, la cordobesa Lo de Jacinto atraviesa uno de los momentos de mayor crecimiento desde su fundación. Bajo la presidencia de Sergio Delseri, la firma no solo consolida su red nacional de franquicias, sino que profundiza su negocio corporativo y prepara su salto internacional con una fábrica en Barcelona.
“Estamos viviendo un crecimiento fabuloso e impensado”, resume Delseri al describir el cierre de 2025 y las proyecciones para 2026, año en el que la compañía espera superar la barrera simbólica de las 100 franquicias en el país.
Escala industrial con sello artesanal
La planta central, ubicada en Córdoba, procesa entre 80.000 y 90.000 unidades por día. Sin embargo, la escala no implicó resignar control ni estandarización. La empresa cuenta con bromatóloga permanente y laboratorio propio, y sostiene un sistema de procesos estrictos.
“Nadie en mi fábrica puede cambiar ningún proceso”, enfatiza Delseri, marcando distancia de la informalidad que caracteriza a parte del sector artesanal.
Uno de los diferenciales más fuertes es la operación de la única fábrica de productos sin TACC a gran escala del país, lo que le permite atender una demanda creciente de consumidores celíacos o que buscan alternativas libres de gluten. A eso se suma un perfil nutricional que la empresa define como saludable, sin uso de grasas y de alta digestibilidad.
La propuesta incluye más de 50 variedades de empanadas —clásicas, gourmet, especiales y sin TACC— junto a pizzas, tartas, pastas y postres. El foco comercial está puesto en el take away y el delivery, con alta rotación y recompra.
El modelo de franquicia: sin regalías y con protagonismo del dueño
Actualmente la marca cuenta con 87 franquicias operativas en 14 provincias y 13 locales en construcción. Durante el último año se inauguraron 20 nuevos puntos de venta y el objetivo para 2026 es ambicioso: 30 aperturas tradicionales y 10 franquicias exclusivas de productos sin TACC, con especial foco en Buenos Aires.
El esquema de negocio presenta particularidades que lo diferencian en el mercado:
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Inversión estimada total: US$ 40.000.
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Fee de ingreso: US$ 2.000.
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Regalías: no tiene.
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Canon de publicidad: $70.000.
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Dimensión mínima: 50 m².
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Plantilla promedio: 3 empleados.
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Contrato: 4 años con capacitación in situ.
Para Delseri, el factor determinante no es solo el formato, sino la gestión: “Un local manejado solo por empleados rinde el 50%. La presencia del dueño es clave”. Atención al cliente, limpieza y compromiso directo con la operación son, según el empresario, los pilares que aceleran el recupero de la inversión.

Marca blanca y contrato con YPF
La expansión no se limita al mostrador. Lo de Jacinto desarrolló una sólida unidad B2B que le permite producir para terceros bajo modalidad de marca blanca. Actualmente provee empanadas a dos de las multinacionales más importantes del país.
Además, la firma ganó una licitación para abastecer a estaciones de servicio de YPF en el conurbano bonaerense, en un proceso liderado comercialmente por Ticiano Delseri, hijo del presidente y pieza central en la estrategia de ventas.
El hito no es menor: competir desde el interior del país frente a proveedores radicados en Buenos Aires implicó un desafío logístico y comercial que la empresa logró capitalizar.
Nuevos productos y salto a Barcelona
En materia de innovación, la hoja de ruta 2026 incluye el lanzamiento de wraps y de una nueva empanada sabor “asado”, que la compañía proyecta como próximo producto estrella. También está en carpeta el desarrollo de una segunda marca para cubrir otros segmentos del mercado.
El proyecto más ambicioso, sin embargo, está fuera del país: la instalación de una fábrica en Barcelona, en alianza con la cadena Tío Bigotes, con presencia en París, Lisboa y Polonia. El foco estará puesto en el nicho sin TACC, aún poco explotado en esa región europea.

Cultura de ambición y continuidad familiar
El crecimiento de Lo de Jacinto se apoya en una conducción familiar que combina experiencia y renovación. Sergio Delseri comparte liderazgo con su hijo Ticiano, quien asumió un rol clave en negociaciones y expansión comercial.
La filosofía interna promueve la ambición como motor de progreso. La empresa impulsa a sus empleados a considerar su paso por la fábrica como una etapa de aprendizaje y crecimiento personal.
Con una estructura industrial consolidada, diversificación de canales, fuerte presencia territorial y un proyecto internacional en marcha, Lo de Jacinto se prepara para un 2026 que podría marcar un nuevo punto de inflexión en su historia: superar las 100 franquicias, ampliar su dominio en el segmento sin TACC y posicionarse como proveedor estratégico de grandes cadenas, dentro y fuera de la Argentina.








