El panorama de inversiones en Argentina fue, históricamente, un tema de debate entre economistas, empresarios y políticos. Con una economía que enfrenta desafíos constantes, el gobierno nacional acaba de instrumentar el RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) para atraer grandes inversiones tanto nacionales como extranjeras. Sin embargo, la efectividad de estas políticas es cuestionada, y el impacto real en la economía argentina sigue siendo incierto.
Así, la gestión Milei estableció una serie de medidas diseñadas para fomentar la inversión en sectores estratégicos que incluyen beneficios fiscales, exenciones de impuestos, subsidios y financiamiento preferencial.
Aunque en teoría estos incentivos deberían generar un flujo constante de inversiones, la realidad es más compleja. Si bien se lograron atraer grandes proyectos, especialmente en el sector energético, otros sectores mostraron un crecimiento más lento.
El economista Orlando Ferreres analizó el actual panorama de inversiones en Argentina, destacando la importancia de la estabilidad económica y política para atraer capital extranjero.
El clima de inversiones en Argentina se encuentra en un momento crítico. Según Ferreres, la inversión bruta interna fija disminuyó en más del 20% respecto al año anterior. Este escenario refleja la incertidumbre y la falta de confianza en el futuro económico del país.
Con el régimen de incentivos diseñado para grandes proyectos, las expectativas de mejora en las inversiones para 2025 son significativas. Actualmente, hay muchos proyectos en juego, y se estima que hay alrededor de US$90 mil millones en iniciativas que aún no se han concretado. “Si al menos una parte de esos proyectos llegara a materializarse, el impacto sería muy relevante para la economía del país”, plantea el economista.

En cuanto a los sectores más atractivos para los inversores, Ferreres menciona la energía, el turismo y la minería. «Vaca Muerta es un eje clave, ya que requiere de más inversiones para poder exportar petróleo y gas. En el turismo, necesitamos más hoteles para poder recibir a un mayor número de visitantes. Además, la minería, especialmente la vinculada a la producción de baterías, es un sector en pleno crecimiento», explicó.
Ferreres subraya la necesidad de mejorar las políticas económicas para atraer inversiones. «Es fundamental que el tipo de cambio sea lo más alto posible, en lugar de mantenerlo artificialmente bajo para controlar la inflación. Según nuestras estimaciones, el tipo de cambio real debería estar en $1.430 pesos, lo que sugiere que aún falta un ajuste«, advirtió.
«El riesgo país es otro factor determinante que está afectando la llegada de inversiones extranjeras. Aunque ha habido una leve baja, sigue siendo significativamente más alto que en otros países de la región como Uruguay, Brasil o Chile. Para que haya un interés inversor genuino, este índice debería reducirse a 800 puntos, pero aún estamos lejos de esa meta», afirmó Ferreres.

“En general, los inversores confían en las leyes que se aprueban, pero siempre persiste la duda sobre la estabilidad del gobierno a largo plazo. La falta de credibilidad en la continuidad de las políticas genera incertidumbre, lo que frena la concreción de muchas inversiones. La incertidumbre sobre qué ocurrirá con el cepo cambiario, los dólares y el tipo de cambio son factores que hacen que los inversores prefieran esperar hasta que la situación esté más clara y definida”, consideró el economista.
Finalmente planteó: “los inversores se sienten mucho más confiados con la gestión de Milei en comparación con la de Fernández. El régimen de incentivos ofrece condiciones favorables a 30 años en términos fiscales, monetarios, impositivos y cambiarios, con un marco legal establecido. Sin embargo, la concreción de las inversiones dependerá de cómo evolucione la credibilidad del gobierno. El 2025 será un año clave para esto”.







