El ex ministro de Economía Domingo Cavallo advirtió sobre los desafíos estructurales que enfrenta la economía argentina en su transición hacia un sistema bimonetario funcional y un proceso de re-monetización genuina. Cavallo destacó que, sin una acumulación suficiente de reservas externas y una eliminación completa de las trabas cambiarias, la reactivación económica será limitada y frágil.
“El problema más relevante de la economía no está en los dólares guardados en el colchón, sino en que esos ahorros no están financiando inversión ni capital de trabajo”, afirmó Cavallo. “La clave del crecimiento es que el ahorro interno sirva para ampliar la capacidad productiva”.
Una economía con dos monedas, pero un solo motor
Cavallo sostiene que un sistema bimonetario eficiente —en el que el peso y el dólar coexistan y compitan libremente— requiere reglas claras: plena convertibilidad de ambas monedas, libre movimiento de capitales y, sobre todo, acumulación de reservas externas genuinas. Sin este respaldo, advierte, el crédito en dólares no puede multiplicarse vía intermediación financiera, lo que bloquea uno de los canales centrales para financiar la expansión económica.
El ex funcionario también subraya que la economía argentina necesita no solo reservas para enfrentar pagos externos o estabilizar la balanza de pagos, sino también para garantizar liquidez frente a eventuales corridas bancarias. Mientras que el Banco Central puede emitir pesos, sólo puede respaldar depósitos en dólares con reservas propias líquidas.
Re-monetización: un largo camino
Según Cavallo, Argentina apenas ha logrado volver a niveles de monetización previos al cepo cambiario de 2019. Los depósitos bancarios, sumando pesos y dólares, rondan los 105 mil millones de dólares equivalentes, apenas el 17% del PBI. Esto contrasta con los niveles superiores al 40% en países vecinos como Brasil, Chile o Uruguay.
En cuanto al crédito, si bien el stock de préstamos al sector privado en pesos representa el 85% de los depósitos en esa moneda, en dólares apenas alcanza la mitad de los depósitos. “Esto indica una fuerte represión financiera en la intermediación en dólares”, señala Cavallo, y sugiere que aún persisten importantes restricciones regulatorias que limitan el rol del dólar como moneda de ahorro e inversión.
Incentivos fiscales sí, pero sin reformas profundas no alcanza
El ex ministro reconoce que las medidas impulsadas por el actual gobierno para incentivar la regularización de dólares no declarados pueden tener algún efecto, pero advierte que “será muy limitado mientras no se avance hacia la eliminación de todas las restricciones cambiarias” y no se habilite plenamente la intermediación financiera en dólares. Es decir, permitir a los bancos operar con depósitos en moneda extranjera del mismo modo que lo hacen con los depósitos en pesos.
Cavallo también pone el foco en la necesidad de institucionalizar la competencia de monedas como camino hacia la estabilidad y el crecimiento. “La compra de reservas propias permitirá consolidar la eliminación de la inflación y un crecimiento económico sostenido. Reducirá las tasas de interés y eliminará las expectativas de devaluación”.
El horizonte de una economía estable
Concluye que, para lograr una economía verdaderamente bimonetaria y financieramente integrada, es imprescindible restablecer la confianza, fomentar el ahorro interno y canalizarlo hacia la inversión productiva. “Solo así —dice— los depósitos, tanto en pesos como en dólares, podrán multiplicar el crédito bancario, ampliar la capacidad productiva y sostener el crecimiento en el tiempo”.
Cavallo deja una advertencia final: el éxito de este modelo depende de una política coherente, una regulación prudente pero no restrictiva, y un Banco Central que actúe con disciplina y respaldo real. Solo entonces, asegura, Argentina podrá abandonar definitivamente los ciclos de crisis e inestabilidad que la han caracterizado durante décadas.








