Pedir comida desde el celular dejó de ser una solución ocasional para convertirse en un hábito instalado en la vida cotidiana de los argentinos. El negocio del delivery sigue expandiéndose, impulsado por plataformas como PedidosYa y Rappi, que dominan el mercado local con millones de pedidos mensuales y una oferta que ya excede ampliamente a la gastronomía tradicional. Sin embargo, detrás del crecimiento aparecen tensiones cada vez más visibles: aumentos de precios, caída del poder adquisitivo, comisiones elevadas y un esquema laboral que continúa bajo debate.
Según un informe elaborado por Focus Market, las aplicaciones de delivery lograron modificar de manera estructural los hábitos de consumo. “Las apps de delivery mantienen un fuerte crecimiento porque lograron cambiar los hábitos de consumo, facilitando el acceso a productos y generando nuevas oportunidades para comercios y trabajadores”, explicó Damián Di Pace. No obstante, advirtió que el desafío actual pasa por “equilibrar expansión y rentabilidad” en un contexto de mayores costos logísticos, presión regulatoria y promociones permanentes que reducen márgenes.
El costo oculto detrás de cada pedido
Aunque el consumidor suele percibir únicamente el precio final y el costo de envío, el esquema económico del delivery involucra una cadena de cargos que impacta directamente sobre los comercios. El informe señala que PedidosYa cobra comisiones de entre 25% y 35% sobre cada venta, dependiendo del tipo de logística utilizada. Rappi maneja porcentajes similares, aunque oficialmente sostiene que no superan el 25%.
La comparación con Mercado Libre expone la magnitud del diferencial: el principal marketplace del país aplica una comisión cercana al 13%, prácticamente la mitad de lo que cobran las apps de delivery.

A eso se suman cargos para el consumidor. Además del envío, las plataformas aplican tarifas de servicio de entre 1,5% y 2% sobre el total del pedido, un punto que incluso generó cuestionamientos judiciales por parte del gobierno bonaerense al considerar que podrían tratarse de prácticas abusivas.
Hamburguesas, helado y compras urgentes
El relevamiento de PedidosYa muestra que las categorías más pedidas en diciembre de 2025 fueron hamburguesas, helados, PedidosYa Markets, pizzas y empanadas. Dentro del segmento de supermercados y tiendas rápidas, los mayores crecimientos interanuales estuvieron en frutas y verduras (+76%), hogar y mascotas (+66%), carnes y pescados (+59%), panificados (+40%) y lácteos y congelados (+38%).
En Rappi, en cambio, el fenómeno expone consumos mucho más diversos y espontáneos. Entre los productos más vendidos predominan los papeles OCB para armar cigarrillos, mientras que entre los artículos más buscados aparecen desde chupetes para bebés hasta juguetes sexuales, reflejando cómo el delivery se transformó también en una herramienta de resolución inmediata de necesidades cotidianas.
Pedir comida es cada vez más caro
El informe de Focus Market revela que las categorías más demandadas en delivery registraron subas interanuales cercanas al 41% durante abril de 2026. Una hamburguesa pasó de costar alrededor de $10.600 a unos $15.000; el kilo de helado saltó de $19.800 a cerca de $28.000; y una pizza trepó desde los $17.700 hasta aproximadamente $25.000.
Incluso los productos de menor ticket siguieron la misma tendencia. Una empanada, que un año atrás costaba cerca de $2.200, hoy ronda los $3.100.
Sin embargo, el dato más relevante no es únicamente cuánto aumentaron los precios, sino cuánto puede comprar un trabajador con su salario.
El sueldo alcanza para menos pedidos
Tomando como referencia el salario RIPTE de febrero de 2026, estimado en $1.734.357, un trabajador formal puede comprar hoy menos productos de delivery que un año atrás. En abril de 2025, con un salario promedio de $1.402.607, podía adquirir unas 132 hamburguesas; actualmente, ese número cae a 116. En pizzas, el retroceso es de 79 a 69 unidades, mientras que en helado pasa de 71 a 62 kilos.

En términos generales, el poder adquisitivo medido en pedidos cayó alrededor de un 12% interanual. Los salarios crecieron nominalmente, pero no lograron seguir el ritmo de los precios dentro de las plataformas.
Repartidores: más pedidos, ingresos ajustados
El crecimiento del delivery tampoco se tradujo en una mejora significativa para los repartidores. De acuerdo con el Índice APP de la Fundación Encuentro, en diciembre de 2025 un repartidor cobraba en promedio $3.033 por pedido, sin considerar propinas.
Con ese ingreso, para cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo se requieren aproximadamente 454 pedidos mensuales, lo que implica realizar unas 18 entregas diarias sin descanso durante todo el mes.
Si un repartidor logra sostener ese ritmo, el ingreso bruto mensual rondaría los $1.376.528 antes de descontar gastos como combustible, seguro, monotributo y conectividad móvil. El informe además detalla que el 84% de los repartidores de PedidosYa son hombres, el 44% tiene entre 26 y 35 años y el 70% utiliza la aplicación apenas tres horas por día, mayormente como complemento de ingresos.
“El auge de las apps de delivery transformó la dinámica comercial y laboral urbana, generando beneficios tanto para los comercios como para los repartidores”, sostuvo Damián Di Pace. Sin embargo, remarcó que persisten desafíos vinculados a las comisiones, la dependencia de las plataformas y la estabilidad de los ingresos.
Un mercado que crece, pero con tensiones
El delivery en Argentina continúa expandiéndose: hay más usuarios, más pedidos y mayor cobertura territorial. Pero el crecimiento no se distribuye de manera homogénea entre todos los actores de la cadena.
Las plataformas consolidan posiciones dominantes con comisiones elevadas; los comercios trasladan parte de esos costos al consumidor; y los usuarios descubren que sus salarios alcanzan para pedir cada vez menos. Del otro lado, los repartidores sostienen la operatoria con ingresos ajustados y alta exigencia diaria.
El negocio del delivery crece. El desafío, ahora, es determinar si ese crecimiento puede sostenerse sin profundizar las desigualdades dentro del propio sistema.







