Ahorrar sigue siendo una dificultad para gran parte de los trabajadores argentinos y, dentro de quienes logran hacerlo, todavía son pocos los que transforman ese dinero en inversiones.
Según un informe elaborado por Bumeran, apenas el 10% de los argentinos invierte sus ahorros, en un contexto marcado por inflación persistente, pérdida de poder adquisitivo y cambios constantes en las condiciones económicas.
El relevamiento también mostró cuáles son las herramientas financieras más elegidas por quienes sí logran invertir. Los fondos comunes de inversión aparecen al frente de las preferencias, concentrando el 30% de las respuestas. Detrás se ubican la compra de dólares (16%), las acciones (15%) y los plazos fijos (9%).

Además del bajo porcentaje de argentinos que logra invertir, el informe de Bumeran deja entrever un cambio en la manera en que los trabajadores se relacionan con el dinero. A diferencia de otros períodos donde el ahorro estaba más asociado al consumo o a proyectos de largo plazo, hoy gran parte de las decisiones financieras están atravesadas por la necesidad de proteger ingresos frente a la inflación y la incertidumbre económica.
En ese escenario, los instrumentos simples y de rápida disponibilidad continúan siendo los más elegidos. La preferencia por fondos comunes de inversión, dólares y plazos fijos refleja una búsqueda de equilibrio entre resguardo de valor, liquidez y bajo nivel de riesgo.
Al mismo tiempo, la participación todavía reducida en acciones u otros activos más volátiles muestra que gran parte de los ahorristas mantiene una postura conservadora frente al mercado financiero.
El relevamiento también expone cómo las inversiones dejaron de ser una práctica exclusiva de perfiles especializados y comenzaron a incorporarse lentamente en sectores más amplios de la población, impulsadas por la digitalización de las plataformas financieras y el acceso cada vez más simple a herramientas de ahorro e inversión desde aplicaciones y billeteras virtuales.
Sin embargo, la capacidad real de invertir continúa limitada por el nivel de ingresos y el contexto económico general.







