La quiebra de SanCor abrió una disputa empresarial por los activos de una de las marcas más emblemáticas de la industria láctea argentina y Córdoba aparece con protagonismo. Entre las firmas interesadas en avanzar sobre la histórica cooperativa figuran dos compañías provinciales: Elcor, con sede en Villa María y propietaria de La Tonadita, y Punta del Agua, empresa que en la última década logró expandirse con fuerza dentro del mercado lácteo nacional.
Ambas integran el grupo de candidatos que comenzaron a mantener reuniones con la sindicatura y el juzgado que interviene en el proceso judicial, luego de que la Justicia santafesina decretara la quiebra de SanCor el pasado 22 de abril.
En las próximas semanas se espera que se abra formalmente la instancia de presentación de ofertas vinculantes para definir quiénes competirán por las plantas y activos que todavía conserva la cooperativa fundada en Sunchales en 1938.
Empresas locales y multinacionales, en carrera
Además de las firmas cordobesas, el listado de interesados incluye a la multinacional francesa Savencia —controlante de Milkaut en Argentina—, Adecoagro y La Tarantela, entre otros actores vinculados al negocio alimenticio y lácteo.
En el caso de Punta del Agua, el interés estaría vinculado a consolidar el crecimiento que la empresa mostró en los últimos años y ganar escala dentro del consumo masivo. La firma cordobesa logró expandirse con fuerza durante la última década y ahora analiza la posibilidad de dar un salto mayor dentro del mercado nacional.
Por su parte, Elcor buscaría ampliar capacidad productiva y diversificar operaciones, especialmente en segmentos vinculados a mantecas, quesos procesados y productos secos.
Adecoagro, en tanto, pretende fortalecer su estrategia de integración vertical dentro del negocio lácteo, mientras que Savencia analiza consolidar su presencia regional aprovechando parte de la infraestructura industrial que todavía mantiene SanCor.
Continuidad operativa y preservación de empleos
Uno de los puntos centrales del proceso judicial es que la quiebra continuará bajo la figura legal de “continuidad de explotación”. Esto permite mantener activas algunas plantas mientras avanza la venta de los activos.
La medida busca evitar el deterioro de instalaciones y maquinarias, además de preservar parte de los cerca de 900 puestos de trabajo que todavía subsisten dentro de la estructura de SanCor.
En ese esquema también juega un rol clave ATILRA, el gremio de los trabajadores lecheros, que acompaña el proceso para intentar sostener la actividad mientras se define el futuro de la compañía.
Aunque la situación financiera de SanCor es crítica, la marca continúa teniendo peso dentro del mercado argentino y mantiene un fuerte reconocimiento entre los consumidores.
Por eso, para muchos de los interesados, el atractivo no pasa únicamente por las plantas industriales o la infraestructura productiva, sino también por el valor simbólico y comercial de una empresa que durante décadas fue una referencia del cooperativismo y de la industria alimenticia nacional.







