Los salarios registrados volvieron a quedar por debajo de la inflación en marzo y profundizaron el deterioro del poder adquisitivo. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los haberes de trabajadores públicos y privados aumentaron en promedio 3% mensual, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 3,4% en ese mismo período.
De esta manera, los salarios registrados acumulan siete meses consecutivos de pérdida frente a la inflación. Según estimaciones privadas elaboradas en base a los datos oficiales, el deterioro acumulado ya alcanza el 4,67% en términos reales.
La caída estuvo impulsada principalmente por el desempeño del sector privado formal. En marzo, los salarios privados registrados aumentaron apenas 2,1%, por lo que perdieron 1,28% de poder adquisitivo en un solo mes.
En contraste, el salario estatal mostró una recuperación parcial gracias a los ajustes aplicados en distintos niveles del sector público. Los haberes públicos crecieron 5% mensual y lograron ubicarse por encima de la inflación. Dentro de ese universo, los salarios nacionales aumentaron 5,8%, mientras que los provinciales avanzaron 4,7%. Aun así, el empleo público acumula una caída real de 4,39% en los últimos siete meses.
El deterioro se profundiza
El dato de marzo se dio en un contexto de aceleración inflacionaria y de creciente presión sobre los ingresos. Aunque los salarios continúan mostrando subas nominales, la recomposición todavía no alcanza para recuperar el terreno perdido frente al aumento sostenido de precios.
Además, la dinámica refleja diferencias cada vez más marcadas entre sectores. Mientras algunos segmentos del empleo público lograron acuerdos salariales por encima de la inflación mensual, el sector privado formal enfrenta mayores dificultades para sostener incrementos reales en un escenario de menor actividad y consumo.
El deterioro del poder adquisitivo aparece además como una de las principales preocupaciones económicas de los hogares. Distintos relevamientos privados muestran que una mayoría de trabajadores considera que sus ingresos no logran seguir el ritmo de la inflación y que cada vez resulta más difícil sostener el consumo mensual.







