En Argentina, pocas variables económicas generan tanto impacto como el tipo de cambio. Su influencia no solo se siente en los mercados financieros sino también en actividades como el turismo y el comercio internacional. A partir de un informe reciente de Focus Market, dirigido por Damián Di Pace, se analizó cómo evoluciona el llamado «ciclo turístico» en relación con las fluctuaciones del dólar y se detectaron patrones que, aunque reconocidos, presentan matices importantes.
De acuerdo con los últimos datos del INDEC, en marzo de 2025 ingresaron al país 479.600 turistas internacionales, mientras que 1,3 millones de argentinos viajaron al exterior. Esto representó una caída interanual del 24% en las llegadas de extranjeros y un aumento del 98,8% en las salidas de residentes argentinos. La balanza turística, una vez más, arrojó un saldo negativo.
«Con el nuevo esquema de flotación cambiaria aún no queda claro si disminuirán los incentivos para viajar al exterior o si volverán en masa los turistas extranjeros», explicó Damián Di Pace. «Dependerá de dónde se estabilice el tipo de cambio dentro de la banda de flotación», agregó.
El ciclo turístico y el tipo de cambio
Históricamente, se observa que cuando el peso argentino se aprecia frente al dólar, viajar al exterior se vuelve más accesible para los argentinos, mientras que el país se encarece para los turistas internacionales. En los años 2015, 2016, 2017, 2022 y 2024, cuando hubo apreciación cambiaria, el turismo emisivo —argentinos viajando afuera— superó de forma constante al receptivo —extranjeros ingresando a Argentina—.

El informe destaca que, si bien este comportamiento responde a la lógica económica tradicional, la diferencia entre turismo emisivo y receptivo fue moderada. En 2017, el año de mayor brecha, el turismo emisivo representó el 61% del total, frente a un 39% de turismo receptivo.
Vale aclarar que los años 2020 y 2021 fueron excluidos del análisis debido a las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia de COVID-19, que alteraron los patrones turísticos globales.
¿Qué pasa cuando el peso se devalúa?
La teoría indica que, ante una fuerte devaluación del peso, debería incrementarse el turismo receptivo, ya que los costos en dólares de viajar a Argentina se reducen y se vuelve un destino más atractivo. Sin embargo, los datos no muestran un cambio abrupto en esa dirección.
En los años 2018, 2019 y 2023, marcados por depreciaciones significativas, el turismo emisivo siguió siendo levemente superior al receptivo. En 2018, por ejemplo, el 59% de los movimientos turísticos correspondió a salidas de argentinos al exterior y solo el 41% a ingresos de extranjeros. Recién en 2023 la diferencia se redujo casi a un empate técnico: 51% de turismo emisivo y 49% de receptivo.
Así, el saldo turístico siguió siendo negativo incluso en los períodos en que el tipo de cambio favorecía, en teoría, la llegada de visitantes internacionales.
«Los factores estructurales y culturales tienen un peso decisivo: la propensión de los argentinos a viajar al exterior, el poder adquisitivo relativo de ciertos segmentos y la infraestructura turística local influyen tanto o más que la cotización del dólar«, señala el informe.
2025: más apreciación y cambios en la política turística
Según Focus Market, 2025 muestra señales de repetir el patrón de apreciación cambiaria, a pesar de las correcciones graduales del tipo de cambio (crawling peg) acordadas con el Fondo Monetario Internacional.
«Cuando la moneda de un país se aprecia frente a otras, con la misma cantidad de dinero local se pueden comprar más bienes y servicios en el exterior«, explicó Di Pace. «Para los turistas argentinos, esto significa pasajes aéreos, hospedaje, comida y transporte más baratos en el extranjero, lo que incentiva los viajes internacionales.»
Además, el reciente Decreto 216/2025, firmado por el Gobierno Nacional, redefine el rol del Estado en el sector turístico: elimina programas de promoción, capacitación y planificación de obras, recorta estructuras institucionales y busca reducir el gasto público en esta área.
Desde Focus Market apuntan que, aun con estas estructuras públicas activas en años anteriores, no se logró revertir el ciclo de turismo emisivo impulsado por la apreciación del tipo de cambio. «Muchas veces, las políticas de fomento terminaban funcionando más como cajas de gestión política que como herramientas efectivas para equilibrar la balanza turística», advirtió Di Pace.
¿Influyen las elecciones en el tipo de cambio?
Una creencia extendida en la economía argentina sostiene que en años electorales se busca apreciar el tipo de cambio para contener la inflación y mejorar el poder adquisitivo. Sin embargo, el informe de Focus Market advierte que esta relación tampoco es tan lineal.

Entre 2015 y 2025 se registraron apreciaciones tanto en años electorales (2015, 2017, 2021) como en no electorales (2022, 2024). Asimismo, en 2023 —año de elecciones presidenciales— se produjo una fuerte depreciación del peso.
«Las relaciones entre tipo de cambio, turismo y ciclos políticos en Argentina están mucho menos definidas de lo que la intuición sugiere», concluyó Di Pace. «El único ciclo que se mantiene firme es el del déficit turístico: más argentinos viajando al exterior que extranjeros ingresando al país, sin que el dólar ni las elecciones logren revertirlo.»








