La escalada de tensiones en Medio Oriente y las señales contradictorias del presidente estadounidense Donald Trump están generando una nueva ola de volatilidad en los mercados financieros internacionales. Sin embargo, lejos de reaccionar con pánico, los inversores deberían enfocarse en mantener una estrategia de largo plazo y diversificar sus carteras, según advierte el analista financiero Matías Daghero.
En un contexto marcado por titulares constantes sobre conflictos geopolíticos y movimientos bruscos en los mercados, Daghero plantea que “sentarse a pensar con calma es, probablemente, la mejor inversión que podemos hacer hoy”. El especialista sostiene que el escenario actual “no es solo ruido político, sino una reconfiguración de las reglas del juego que impacta directamente en el bolsillo de los inversores”.
Según explica, la tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó en marzo de 2026 una fuerte volatilidad en el precio del petróleo, que llegó a rozar los 100 dólares por barril. El foco del mercado está puesto especialmente en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.
“Cuando Irán amenaza con que ‘ni un solo litro de petróleo’ saldrá del Estrecho de Ormuz, el mercado no pregunta: primero dispara”, señala Daghero. Un eventual bloqueo, advierte, no solo encarecería el combustible sino también los costos logísticos globales, impactando en el precio final de numerosos productos.
A ese escenario se suma la estrategia comunicacional del propio Trump. El analista sostiene que el mandatario estadounidense combina advertencias militares con mensajes tranquilizadores para los mercados, lo que amplifica la volatilidad. “Esa ambigüedad es nafta para los movimientos bruscos de precios”, afirma.
La paradoja de los mercados frente a las guerras
A pesar del dramatismo que suelen generar los conflictos internacionales, la evidencia histórica muestra que los mercados tienden a recuperarse con relativa rapidez. Daghero destaca que el instinto de muchos inversores suele ser vender activos y refugiarse en oro ante eventos geopolíticos, aunque la estadística muestra otro comportamiento.
El especialista menciona el desempeño del S&P 500, el índice que agrupa a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, tras distintos episodios históricos. “Incluso después del ataque a Pearl Harbor, un año más tarde el mercado estaba en terreno positivo”, explica.

Para Daghero, esto demuestra que los fundamentos económicos terminan imponiéndose. “Las empresas siguen vendiendo, la gente sigue consumiendo y la innovación no se detiene porque cambie el mapa geopolítico”, señala.
En ese sentido, advierte que una de las decisiones más perjudiciales para un inversor es tomar decisiones permanentes —como liquidar una cartera— frente a eventos temporales, como un pico del precio del petróleo provocado por tensiones internacionales.
Argentina y la oportunidad energética
El análisis también pone el foco en la situación argentina. Según Daghero, el país podría beneficiarse indirectamente del escenario global debido a su potencial energético, especialmente a partir del desarrollo de Vaca Muerta.
“El mundo necesita petróleo y gas, y Argentina aparece como un proveedor confiable y lejos de las zonas de conflicto”, sostiene. En ese contexto, destaca que algunos activos locales mostraron resiliencia en medio de la volatilidad internacional.
Además, menciona que la relación política entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Trump podría generar un “privilegio relativo” para el país dentro del nuevo escenario energético global.
Estrategias para proteger el capital
Frente al actual contexto de incertidumbre, Daghero recomienda tres estrategias centrales para los inversores.
La primera es mantener liquidez suficiente. “No hay que invertir dinero que se va a necesitar en el corto plazo”, advierte, ya que la volatilidad puede obligar a vender activos en momentos desfavorables.

La segunda recomendación es diversificar hacia empresas más defensivas a través de Cedears, priorizando compañías consolidadas y con pago de dividendos, como Coca-Cola, Johnson & Johnson o Procter & Gamble. “Lo aburrido es hermoso cuando el petróleo vuela”, resume.
Por último, el analista sugiere evitar la revisión constante de la cartera. “Si invertiste con un horizonte de cinco o diez años, no tiene sentido preocuparse por lo que pasó hoy a las once de la mañana”, afirma.
Mantener el plan en medio del ruido
Para Daghero, la clave para atravesar los ciclos de incertidumbre es la disciplina del inversor. A lo largo de la historia, explica, quienes vendieron en momentos de pánico por conflictos internacionales terminaron recomprando activos a precios más altos cuando los mercados se estabilizaron.
“Trump va a seguir siendo Trump. Va a atacar, va a negociar y va a generar titulares que parecen el fin del mundo”, concluye el especialista. Pero, según su visión, la historia demuestra que los mercados tienen una fuerte capacidad de recuperación y que las crisis suelen convertirse en oportunidades para quienes logran mantener una estrategia de largo plazo.








