La búsqueda de una fuente adicional de ingresos empieza a consolidarse como una tendencia transversal dentro del mercado laboral argentino. Según un relevamiento de la consultora Delfos, el 77% de las personas que hoy buscan otro trabajo tiene entre 16 y 49 años, mientras que el 23% corresponde a mayores de 50, una proporción que muestra cómo la presión económica también alcanza a franjas etarias que hasta hace algunos años aparecían menos expuestas.
El estudio se trató de una investigación sistemática y cuantitativa, sobre indicadores vinculados a la situación politica del pais y se realizó entre los dias 10 y 14 de abril de 2026
El fenómeno tiene como público central a los jóvenes y adultos jóvenes, principales afectados por la informalidad laboral. No obstante, es un fenómeno con un alcance más transversal, que llega a afectar hasta a los jubilados, y denota que ni la autonomía laboral ni el empleo formal garantizan estabilidad económica.
El informe también identifica diferencias según la región. El Gran Buenos Aires concentra el 20% de quienes intentan sumar otra actividad remunerada, seguido por NEA (19%), NOA (17%), la provincia de Buenos Aires (14%) y Córdoba (9%), lo que refleja una distribución extendida en distintas zonas del país.
Entre los sectores con mayor presencia dentro de esa búsqueda aparecen quienes desarrollan oficios independientes, seguidos por los empleados del sector privado. Para la consultora, esto indica que la necesidad de reforzar ingresos ya no se limita a trabajadores informales, sino que también alcanza a personas que cuentan con una ocupación estable.

Uno de los datos más significativos del estudio es la presencia de los jubilados dentro de ese universo. De acuerdo con el relevamiento, representan el 14% de quienes buscan otro trabajo, ubicándose entre los principales grupos que intentan complementar sus ingresos en el actual contexto económico.
«Este diagnóstico expone que los problemas laborales de los argentinos no pasan únicamente por el acceso al empleo, sino por la incapacidad de cubrir sus necesidades básicas», sintetiza el documento. Y añade: «En términos de percepción, el foco de preocupación de este segmento de trabajadores está puesto sobre cuestiones políticas e institucionales como la corrupción y la gobernabilidad, lo que sugiere una lectura integral de la crisis, donde lo económico aparece como consecuencia de déficits en la conducción política».
Más allá de la edad o del tipo de ocupación, el trabajo muestra un cambio en la dinámica laboral: para una parte creciente de la población, una sola fuente de ingresos empieza a resultar insuficiente para sostener el día a día.



