El reciente Decreto de Necesidad y Urgencia N° 731/24, que habilita el pago de propinas a través de tarjetas de débito, crédito y billeteras virtuales, es un avance importante en la modernización de los medios de pago en Argentina. Sin embargo, para que esta medida realmente fomente el uso masivo del dinero digital, es imprescindible una reforma más profunda y estructural del sistema tributario, como la planteada en la Agenda de Mayo.
El DNU 731/24 introduce una serie de cambios que permiten a los clientes dejar propinas utilizando medios de pago electrónicos. Para ello, modifica la Ley de Contrato de Trabajo, aclarando que las propinas no forman parte del salario, lo que las exime del pago de cargas sociales y evita que sean consideradas en el cálculo de indemnizaciones laborales.
Además, se establece la obligación para las administradoras de tarjetas y billeteras virtuales de crear cuentas especiales para la acreditación de estas propinas. Estas cuentas serán gratuitas y no podrán ser objeto de detracciones ni por parte de los empleadores ni por las entidades que procesan los pagos.
Sin embargo, para IDESA, el decreto omite un aspecto crucial: la pesada carga impositiva que recae sobre las transacciones digitales. Actualmente, los comercios que optan por el cobro electrónico enfrentan una serie de impuestos que pueden superar el 10% del monto total de la transacción. Entre ellos se encuentran:
– 1,2% por el impuesto al cheque.
– Hasta un 4% por adelantos de IVA y Ganancias, dependiendo del tipo de tarjeta.
– Alrededor del 5% por adelantos de Ingresos Brutos, variando según la provincia.
Estas datos hacen que muchos comercios prefieran el efectivo, ya que este no está sujeto a estos anticipos tributarios, lo que no solo tiene un impacto financiero, sino también administrativo y legal. Eximir a las cuentas especiales de propinas de estas cargas podría ser un primer paso, pero no resuelve el problema de fondo.

Para que el uso del dinero digital se masifique y se convierta en una verdadera herramienta de inclusión y transparencia, es necesario un cambio más ambicioso en el sistema tributario. Por un lado, se debería reconsiderar la aplicación del impuesto al cheque, aplicándolo a las extracciones de efectivo en lugar de a los pagos digitales. Por otro lado, la unificación del IVA nacional con los Ingresos Brutos provinciales podría simplificar significativamente el régimen impositivo y reducir las distorsiones actuales.
Este tipo de reformas no puede ser implementado de manera unilateral por el gobierno nacional, ya que las competencias tributarias en muchos casos corresponden a las provincias. Por lo tanto, se necesita un acuerdo de coordinación tributaria que cuente con el respaldo de una mayoría de las provincias, para avanzar hacia un sistema más simple y equitativo.
El decreto que facilita el pago digital de propinas es un avance, pero es solo una pequeña parte de lo que se necesita para promover el uso masivo del dinero digital en Argentina. Sin una reforma tributaria integral, que elimine las trabas actuales y fomente la transparencia, el impacto de esta medida será limitado. La clave para el éxito radica en sustituir los impuestos distorsivos por otros más eficientes y en promover el uso del dinero digital, lo que a su vez ayudará a reducir la evasión fiscal y a mejorar la recaudación.





