El economista jefe de la consultora BlackTORO, Fernando Marengo, presentó su escenario base para 2026 en el marco del comité de inversiones de SyC Inversiones, donde planteó un horizonte de “optimismo cauteloso” para la economía argentina y la región. Según estimó, existe un 70% de probabilidad de que el país transite un año positivo, con recuperación de la actividad, desaceleración inflacionaria y estabilidad cambiaria.
Marengo trazó un panorama internacional marcado por tensiones geopolíticas y reacomodamientos económicos. Señaló que Estados Unidos atravesará un año condicionado por elecciones de medio término y cambios en la conducción de la Reserva Federal, en un contexto de desafíos fiscales y redefinición de su estrategia de seguridad, con mayor foco en América Latina.
El economista advirtió además sobre Japón como posible foco de riesgo financiero global. La suba de tasas tras años de política monetaria ultraexpansiva podría alterar el carry trade internacional y modificar los flujos de capital. En paralelo, describió una desaceleración en China y un mayor dinamismo de India como economía emergente líder en crecimiento.

Estrategia de inversión: menos tecnológicas y más “vieja economía”
En materia de posicionamiento de carteras, Marengo recomendó diversificar portafolios reduciendo exposición a las grandes tecnológicas estadounidenses y aumentando posiciones en activos vinculados a la “vieja economía” y refugios de valor como el oro. Argumentó que los bancos centrales continúan incrementando sus reservas en ese metal, lo que refuerza su atractivo en escenarios de volatilidad. También subrayó el atractivo relativo de los mercados emergentes, especialmente en América Latina.
Argentina 2026: crecimiento del 4% e inflación en torno al 25%
Marengo proyectó que el Producto Bruto Interno podría crecer cerca de 4% en 2026, con la industria y la construcción mostrando señales de recuperación desde fines del año previo.
En cuanto a precios, estimó una inflación anual en el rango del 23% al 25%, mientras que el tipo de cambio se depreciaría alrededor del 14%, dentro de la banda prevista por el esquema cambiario vigente. Bajo ese escenario, los salarios reales podrían mejorar aproximadamente 1,5%, consolidando una tenue recuperación del poder adquisitivo.
Reservas y dinámica de dólares
Uno de los ejes centrales de la presentación fue la acumulación de reservas del Banco Central. Según explicó, el bajo nivel de monetización de la economía genera una demanda genuina de pesos para transaccionar. En un contexto sin emisión fiscal expansiva, los agentes económicos deben vender dólares para obtener liquidez en moneda local, lo que favorece las compras oficiales de divisas.
Respecto a la oferta de dólares, señaló que podría fortalecerse por distintos canales: una cosecha agrícola superior en entre US$ 6.000 y 7.000 millones frente al año previo; un superávit energético que supera los US$ 10.000 millones; el aporte de la minería, impulsada por precios elevados del oro y la recuperación del litio; y una eventual reducción del atesoramiento en moneda extranjera si se consolida la confianza.

Por último, avaló una estrategia prudente en materia de endeudamiento externo, priorizando la reducción del riesgo país y el acceso a financiamiento en mejores condiciones antes que una salida apresurada a los mercados internacionales.
En síntesis, el mensaje central fue claro: los fundamentos macroeconómicos muestran señales de mejora y el contexto internacional podría jugar a favor de la Argentina en 2026, siempre que no se produzcan shocks que alteren la confianza y la estabilidad alcanzada.





