En un mercado de la construcción donde la innovación suele llegar de la mano de productos importados, un emprendedor cordobés logró dar vuelta la ecuación. Gabriel Delcré, ingeniero mecánico y fundador de Sistema Tritón, convirtió una idea simple en una empresa pionera: fabricar casetones recuperables de plástico inyectado que mejoran la estética, reducen costos y optimizan tiempos de obra.
Con esa base, ahora apuesta a otro desarrollo que ya es tendencia en las grandes ciudades del mundo: las terrazas ajardinadas, espacios verdes en altura que combinan sustentabilidad, confort y diseño.
El origen del Sistema Tritón se remonta a 2007, cuando Delcré, que trabajaba como consultor en empresas metalmecánicas, recibió una consulta sobre la fabricación de casetones de chapa. Al investigar, detectó una necesidad insatisfecha y decidió avanzar en una versión industrializable: moldes de plástico inyectado, más resistentes y reutilizables hasta 100 veces.
“El plástico nos dio una velocidad de respuesta al cliente muchísimo mayor. Nos permitió escalar la producción y transformarnos en pioneros en Argentina”, explica Delcré.
Con el tiempo, los casetones de Tritón se convirtieron en una solución buscada por desarrollistas y arquitectos. Entre los casos destacados, estuvieron presentes en proyectos premiados en Casa FOA y en emprendimientos de Grupo Proaco.
La empresa también se caracteriza por su capacidad de producción: “Podemos tomar múltiples pedidos y darles respuesta en tiempos muy cortos, incluso trabajando 24/7 si es necesario”. Con la reciente unificación cambiaria, los precios locales ganaron competitividad frente a proveedores brasileños.
El próximo paso será el desarrollo de un encofrado plano plástico a partir de material reciclado, que busca sustituir al fenólico de madera.

Terrazas verdes: naturaleza en altura El nuevo frente de innovación de Sistema Tritón son las terrazas ajardinadas. Inspirado en una tendencia mundial que observó en los últimos años, Delcré lanzó este año un sistema propio de fácil instalación que combina estética, aislamiento térmico y beneficios ambientales.
La experiencia la probó primero en su propia casa: “Logramos un salto térmico de entre 15 y 20 grados en verano. La cubierta bajó de 50°C a 25-28°C, y la diferencia en confort es enorme”, cuenta.
El sistema se compone de bandejas drenantes de plástico inyectado que generan una cubierta ventilada y evitan problemas de humedad. Puede adaptarse a superficies desde 5 hasta 150 m² o más, y es apto tanto para balcones como para techos transitables.
Los beneficios son múltiples: actúan como barrera contra la radiación solar y la lluvia, prolongan la vida útil de la impermeabilización, mejoran la calidad del aire y ofrecen un espacio verde adicional en ciudades densas como Córdoba o Buenos Aires.
En cuanto a costos, una terraza verde transitable de alta calidad se ubica entre US$ 80 y US$ 100 el metro cuadrado. La iniciativa también abre un nuevo mercado para paisajistas y estudios de arquitectura.





