El cierre de diciembre dejó una señal positiva para los mercados financieros argentinos, impulsada por el anuncio del Banco Central (BCRA) de modificaciones en el esquema de bandas cambiarias y la promesa de un programa de acumulación de reservas por hasta US$ 10.000 millones. Según el último análisis del equipo de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, el mero anticipo de estas medidas permitió reordenar expectativas y tuvo un impacto inmediato en los precios de los activos.
La reacción se reflejó, principalmente, en la baja del riesgo país, que perforó el umbral de los 600 puntos básicos y alcanzó su nivel más bajo desde 2018. En paralelo, mejoraron los bonos soberanos en dólares, las acciones y la deuda en pesos —con especial protagonismo de los instrumentos ajustados por inflación—, mientras los tipos de cambio se mantuvieron relativamente estables y las tasas de interés mostraron un leve repunte.
Este desempeño financiero estuvo acompañado por datos macroeconómicos que reafirmaron el ancla fiscal, una mejora del saldo comercial y un mercado laboral que, por ahora, resiste el enfriamiento de la actividad. Sin embargo, el frente político aportó mayor volatilidad, tras una semana legislativa marcada por avances parciales y postergaciones.
Ruido político y reformas en pausa
En el Congreso, la Cámara de Diputados dio media sanción a la Ley de Inocencia Fiscal y al Presupuesto 2026, que ahora deberá ser tratado en el Senado. No obstante, el oficialismo no logró sostener el texto original del presupuesto: el rechazo de bloques aliados frustró la inclusión de partidas para universidades, pediatría y discapacidad, con un costo fiscal estimado en 0,5% del PBI.
A su vez, las reformas laboral y tributaria no avanzaron en el cierre del año legislativo y su tratamiento quedó postergado para febrero, pese a que el Gobierno asegura contar con los votos necesarios. Para el mercado, este ruido político contrasta con la consistencia mostrada en el plano macroeconómico.
La actividad esquiva la recesión y mejora el empleo
En el tercer trimestre de 2025, el PBI logró evitar la recesión y creció 0,3% trimestral, levemente por debajo de lo anticipado por el EMAE. La caída de la inversión y de las importaciones fue compensada por un fuerte aumento de las exportaciones, mientras que el consumo privado y público mostraron una leve recuperación.
En la comparación interanual, la economía creció 3,3%, impulsada por el consumo privado y la inversión. Sectores como intermediación financiera, comercio y construcción mostraron subas destacadas. En este contexto, el mercado laboral acompañó: la tasa de empleo subió a 45,4% y la desocupación bajó a 6,6%, con casi 400.000 puestos de trabajo más que un año atrás.
Nuevo esquema cambiario y acumulación gradual de reservas
Uno de los puntos centrales del informe es la redefinición del régimen de bandas cambiarias. A partir de enero de 2026, los límites dejarán de ajustarse al 1% mensual y pasarán a actualizarse según la inflación, con dos meses de rezago. De acuerdo con las proyecciones del REM, esto implicaría que el techo de la banda suba cerca de 20% en 2026, frente al 13% previsto bajo el esquema anterior.
En paralelo, el BCRA planteó que la expansión monetaria acompañará la demanda de dinero y se canalizará principalmente a través de compras de divisas. El objetivo es elevar la base monetaria hasta el 4,8% del PBI hacia fines de 2026, consistente con una acumulación de reservas de hasta US$ 10.000 millones. No obstante, desde Cohen advierten que este proceso será gradual y condicionado a la disponibilidad de oferta genuina en el mercado cambiario.
Ancla fiscal firme y superávit acumulado
Pese a la caída de la recaudación tributaria en noviembre, el Gobierno mantuvo la disciplina fiscal mediante un mayor ajuste del gasto. El resultado fue un superávit primario de $2,13 billones y uno financiero de $0,6 billones en el mes.
En el acumulado de los primeros once meses del año, el superávit primario alcanza el 1,7% del PBI, levemente por encima de la meta acordada con el FMI. Aun así, el desempeño de diciembre será clave, dado que suele ser un mes deficitario.
Comercio exterior y reservas: señales mixtas
El balance comercial de noviembre sorprendió con un superávit de US$ 2.498 millones, explicado por un fuerte salto de las exportaciones —especialmente de soja— y una marcada desaceleración de las importaciones. Sin embargo, en el acumulado del año el superávit es inferior al de 2024, producto del mayor dinamismo importador.
Las reservas internacionales brutas cerraron en US$ 42.413 millones, con una mejora semanal de US$ 506 millones. Las reservas netas se ubican levemente en terreno positivo, aunque, ajustadas por pasivos y otros factores, continúan siendo negativas. De cara a enero, el foco del mercado está puesto en la cobertura de vencimientos y en la concreción de nuevas fuentes de financiamiento.
Mercados: bonos, acciones y riesgo país
Los bonos soberanos en dólares avanzaron más de 3% en la semana, impulsando la baja del riesgo país a 572 puntos básicos. También mostraron mejoras los BOPREAL, los bonos subsoberanos y, en menor medida, los corporativos.
En renta variable, el Merval subió 2,5% en pesos y 1,4% en dólares, destacándose el sector bancario. Las acciones energéticas y de servicios públicos mostraron comportamientos dispares, mientras que los ADRs en Wall Street tuvieron un desempeño más alineado a los mercados globales.
Lo que viene
Aunque se trata de una semana corta, el calendario económico estará cargado de datos relevantes. Se publicarán el EMAE de octubre, las estadísticas del balance de pagos y deuda externa del tercer trimestre y el índice de salarios, además del balance cambiario de noviembre. Indicadores clave que el mercado seguirá de cerca para evaluar la sostenibilidad del programa económico y la evolución del frente externo.





