Por Eduardo Bocco. La canciller Diana Mondino está sufriendo un operativo cerrojo por parte de los hermanos Milei –especialmente Karina– y en los pasillos del Palacio San Martín, donde funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores, es un secreto a voces que la cordobesa tiene más pasado que futuro.
Con el correr de las semanas, va sumando cuestionamientos o le van podando funciones. La última fue que la fundación Exportar, dedicada a la promoción del comercio internacional ya no estará bajo su órbita y pasará a la Presidencia para funcionar dentro de la Secretaría General de la Presidencia, que comanda la todopoderosa hermana, ducha en la disciplina de abrir frentes internos y dar combates sin tregua.
Si finalmente cae, sería la segunda persona nacida en Córdoba que se aleja del gobierno de La Libertad Avanza. El primero fue Osvaldo Giordano, quien tuvo que alejarse del Anses, porque su pareja, la diputada nacional cordobesista Alejandra Torres, no votó como los hermanos Milei querían.
Volviendo a Mondino, un veterano caminante de los pasillos de la diplomacia argentina observó lacónicamente que a la jefa de la diplomacia nacional le está pasando lo mismo que a Nicolás Posse, quien era un hombre de extrema confianza de Javier Milei y de buenas a primeras fue eyectado. Uno de los anticipos de esa salida se dio cuando dejó de ser invitado a los viajes internacionales del presidente.
Vaya casualidad, Milei viaja con su hermana a Italia para participar de la cumbre del G7 invitados por la presidenta Georgia Meloni, líder también de la derecha italiana.
Y acá, crease o no, la canciller Mondino no fue invitada a formar parte de la comitiva argentina. La ministra de Relaciones Exteriores se quedará siguiendo las alternativas del viaje por redes sociales o a través de lo que en algunos momentos se llamaron medios masivos de comunicación. Obviamente, una jugada de esa naturaleza desestabiliza a cualquiera y al grupo minúsculo de la toma de decisiones hay que sumarte al cada vez más protagonista Santiago Caputo, que tiene injerencia en diferentes organismos del Estado, pasando por la conformación de la AFI hasta la negociación de contratos en el área de Infraestructura.

Todo mal con China.
Otro de los errores serios cometidos por Mondino es considerado casi una grosería por los expertos en política internacional y se trata de China. Hace poco más de un año, el expresidente Alberto Fernández pidió al gigante asiático un crédito swap de 5 mil millones de dólares para afrontar diferentes compromisos y que debe ser pagado en julio de este año. Todo bien hasta ahí.
Ya durante el nuevo gobierno, Mondino visitó al presidente Xi Jimping para, entre otros temas de agenda, tratar de renegociar esa deuda, a todas luces impagable para el gobierno argentino. Abonarla, sería secar virtualmente las arcas del tesoro nacional.
En paralelo, una alegre comitiva de legisladores nacionales de La Libertad Avanza visitó Taiwan, país enemigo confeso de la administración China, por lo que la extraña coincidencia fue considera por Xi Jimping como una actitud ofensiva del gobierno de Buenos Aires.
Ahora, nuestra relación con los asiáticos pende de un hilo y amenazan con cobrarnos el swap. Fuentes gubernamentales argentinas aseguran que el país oriental tiene como estrategia, en este tipo de casos, tensar la cuerda lo máximo posible pero siempre termina encendiendo un farol para que haya una luz al final del túnel.
También tuvo una polémica participación la canciller cordobesa sobre el conflicto de Malvinas y, a menudo, genera comentarios que levantan polvareda.
Una de las últimas fue la pelea que mantuvo con Karina Milei, porque la hermana presidencial le pasó una factura de los viajes presidenciales al exterior por una cifra millonaria, que la cordobesa se niega a autorizar.
Por otro lado, y si bien no es atribuible a la funcionaria, España decidió no tener más embajador en Buenos Aires y no sería raro que en breve anuncie que cortará las relaciones con Argentina, por la pelea de los presidentes Milei y Pedro Sánchez.
No es atribuible pero es otro conflicto con el que la canciller debe lidiar, sin dudas.
Aclaramos que sólo describimos los hechos, no estamos diciendo que tenga o no razón la canciller. Lo único claro es que no tenía conocimiento de la función que iba a desarrollar, y que en su condición de economista de trayectoria tal vez fue elegida para buscar oportunidades de negocios fuera del país y atraer inversiones. De momento, Mondino se reveló como una hábil declarante en medios porteños y una provocadora en redes sociales. Los que cortan el bacalao parecen haberle bajado el pulgar.





