La industria automotriz argentina finalizó 2025 con resultados dispares. Mientras el mercado interno mostró una fuerte recuperación impulsada por la normalización de la oferta y la mejora del crédito, la producción y las exportaciones cerraron el año en baja, en un contexto marcado por cambios productivos y desafíos de competitividad. Así lo refleja el balance anual difundido por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).
Según el informe, la producción automotriz alcanzó en el acumulado del año las 490.876 unidades, lo que representó una caída del 3,1% respecto de 2024, cuando se habían fabricado 506.571 vehículos. El desempeño industrial contrastó con la dinámica comercial: las ventas mayoristas a concesionarios crecieron 42,6% interanual, mientras que los patentamientos avanzaron cerca del 50%.
En cuanto a las ventas a la red comercial, el sector registró un incremento anual del 3,8%, consolidando una mejora sostenida de la demanda interna. Sin embargo, el frente externo volvió a mostrar señales de debilidad. Las exportaciones retrocedieron 10,8% en comparación con el año anterior, reflejando las dificultades para competir en los mercados internacionales.
El cierre de diciembre profundizó esa tendencia. Durante el último mes del año se produjeron 26.468 vehículos, un volumen 30,3% inferior a noviembre y 30,4% menor al registrado en diciembre de 2024. La actividad industrial estuvo condicionada por un menor número de jornadas laborales: el sector operó con 10 días hábiles, ocho menos que en noviembre y tres menos en la comparación interanual.
En comercio exterior, las terminales exportaron 19.908 unidades en diciembre, lo que implicó una caída del 36,3% mensual y del 25,3% interanual. En contraste, las ventas mayoristas mostraron un fuerte repunte estacional: se comercializaron 51.355 vehículos a concesionarios, un 45,7% más que en noviembre y 3,8% por encima del mismo mes del año anterior.
Al analizar el desempeño anual, el presidente de ADEFA, Rodrigo Pérez Graziano, describió el escenario como “mixto”. “El balance del 2025 es mixto. Por un lado, el sector mostró un desempeño muy superior al promedio de la industria manufacturera, con un crecimiento en ventas mayoristas (+42,6%) y minoristas cercano al 50% interanual”, afirmó.
El directivo explicó que la recuperación del mercado estuvo asociada al crecimiento de la economía, la normalización de la oferta y una mejora en el acceso al financiamiento. No obstante, advirtió que ese impulso no logró trasladarse plenamente a la producción. “Ese dinamismo que se dio en lo comercial no se sostuvo en lo industrial como habíamos previsto en el inicio del año, principalmente por el proceso de cambio y transformación que se dio en las líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos”, señaló.
De cara a 2026, el sector pone el foco en la competitividad exportadora. “Teniendo en cuenta el perfil netamente exportador del sector, el gran desafío que tenemos por delante es la mejora de la competitividad exportadora”, sostuvo Pérez Graziano, y remarcó la necesidad de avanzar en una reducción de la carga impositiva. “Es imprescindible trabajar junto con los distintos niveles de gobierno para reducir los impuestos que se exportan en un vehículo, sobre todo considerando que varios países con los cuales competimos exportan sin impuestos”, enfatizó.
Pese a las dificultades, desde ADEFA destacaron el potencial de la industria para retomar una senda de crecimiento. “La industria automotriz tiene todo para volver a crecer en producción y exportaciones, generar más empleo y aportar más recaudación y divisas”, afirmó el titular de la entidad.
En ese sentido, concluyó que la previsibilidad será clave para consolidar la recuperación: “Hoy lo más importante es la dirección que estamos tomando para que el crecimiento sea sustentable. El sector sigue invirtiendo, vemos proyectos concretos y nuevos lanzamientos. Si logramos consolidar esta agenda, el potencial del sector continuará por la senda del crecimiento”.





