La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una fuerza activa que reconfigura las organizaciones y los empleos tal como los conocíamos. Lo que hasta hace poco sonaba a ciencia ficción, hoy es parte de los equipos de trabajo de empresas reales: nuevos roles emergen, mientras otros se transforman o desaparecen.
Según datos de la consultora internacional Gartner, profesiones como Prompt Engineer, AI Ethicist, Model Validator o Decision Engineer ya son una realidad. Son perfiles especializados que responden a las necesidades que plantea la irrupción de la IA generativa. Al mismo tiempo, cargos tradicionales como el de analista de datos se reformulan hacia funciones híbridas, más estratégicas y con nuevas competencias.
Este fenómeno no solo impacta en las estructuras organizacionales: también interpela a quienes lideran equipos y forman a las nuevas generaciones. De acuerdo con el último informe global de Deloitte, los millennials y centennials viven esta transformación con una mezcla de entusiasmo y ansiedad.
Tres datos ilustran ese cruce de emociones:
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El 80% de los jóvenes que ya utilizan IA en su trabajo afirma que mejora su rendimiento y libera tiempo.
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Sin embargo, más del 60% teme que estas tecnologías eliminen empleos o dificulten el acceso a uno.
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Y quizás el dato más llamativo: el 65% está considerando aprender un oficio manual para evitar trabajos con alto grado de automatización.
Esta dualidad se percibe tanto en empresas como en universidades y hogares. La pregunta que se repite es: ¿cómo acompañar a las nuevas generaciones en un mundo laboral tan cambiante? ¿Qué habilidades concretas deben adquirir para no quedarse afuera de un mercado que exige adaptabilidad, pensamiento crítico y conocimientos técnicos?

El Foro Económico Mundial estima que para 2030 se crearán más de 170.000 nuevos puestos de trabajo relacionados con la IA y la automatización. Pero los desafíos son claros: ¿estamos preparando a las personas para esos roles? ¿Los sistemas educativos y las organizaciones están actualizando sus enfoques para formar talento con las competencias del presente?
La discusión no debería reducirse a un dilema entre «IA sí o IA no», sino abrirse a una reflexión más profunda: ¿qué parte del trabajo queremos que siga siendo humana? En un mundo hiperautomatizado, habilidades como la empatía, la toma de decisiones complejas y la ética profesional cobran un valor estratégico.
Hoy más que nunca, la responsabilidad recae sobre líderes del sector privado, del ámbito público, de la academia y de la comunidad. El desafío no es evitar la transformación, sino construir puentes que permitan transitarla sin que el miedo paralice.
La IA no viene a reemplazar a las personas. Viene a redefinir el trabajo. Y, como en toda redefinición, lo más importante no es la tecnología, sino cómo elegimos adaptarnos a ella.
Por Walter Abrigo, Socio y Director General de Santex





