En un contexto de cambios estructurales en los hábitos de consumo y una economía que aún muestra signos de fragilidad, Fausto Brandolin, presidente de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom), analiza los desafíos que enfrenta el comercio argentino. La lenta recuperación del consumo, la creciente competencia del canal digital y la falta de reformas estructurales son algunos de los factores que, según el dirigente, condicionan el desempeño del sector.
En su análisis, Brandolin plantea una mirada crítica pero esperanzada: reconoce avances en la contención de la inflación y el tipo de cambio, pero advierte que, sin una reforma impositiva y laboral, será difícil consolidar una reactivación sostenida.
La nueva competencia
Uno de los puntos centrales de su análisis es la transformación del comercio minorista frente al avance de la digitalización. “La venta digital nos ha llevado a límites de competitividad que son muy exigentes”, señala Brandolin, y alerta sobre la creciente concentración de ventas en manos de grandes jugadores con fuerte presencia online.
Según el dirigente, esto ha modificado radicalmente el terreno de juego para los comerciantes: “Hoy el comerciante tiene que competir no solo con otros comercios, sino también con el distribuidor y con la misma fábrica que fabrica el producto”. En su propio rubro, el de electrodomésticos, ejemplifica: “Nosotros competimos directamente con BGH”.

Precios inestables y salarios que no alcanzan
A pesar de que el dólar se ha mantenido estable en lo que va del año, la volatilidad previa —especialmente tras la devaluación de diciembre de 2023 y la salida del cepo— provocó que los formadores de precios reaccionaran con aumentos abruptos. “Eso hace que los precios nunca estén estables”, afirma Brandolin.
También critica la conducta de algunos actores del mercado que siguen operando como en las últimas dos décadas: “Todavía hay formadores de precios que van a contramano, y eso impide tener una lista estable”.
Esta dinámica, sumada a la falta de actualización salarial en línea con la inflación, genera una fuerte desproporción: “Al ver desproporcionado el salario con los precios, hay menos dinero para comprar productos, salvo los de primera necesidad”.
Rubros en caída y un consumo golpeado
Las consecuencias de esta situación ya se reflejan en varios sectores del comercio. Según Brandolin, han registrado caídas sostenidas en:
- Indumentaria
- Calzado
- Electrodomésticos
- Alimentos y bebidas, “que viene cayendo mes a mes”

¿Qué puede cambiar el rumbo?
Pese al panorama complejo, Brandolin destaca algunos factores que podrían impulsar el consumo en lo que resta del año:
- Control de la inflación y del dólar: “Estamos totalmente de acuerdo con el rumbo que tomó el gobierno nacional en esto de ir hacia una baja inflación, en domar el precio del dólar. Esto va a jugar a que el salario pueda tener un poco mejor desempeño en lo que hace al poder adquisitivo”.
- Anuncios de baja de aranceles: La expectativa por la eliminación de aranceles a ciertos productos podría favorecer el acceso a bienes importados y estimular la demanda.
- Éxito del Hot Sale: Según el presidente de Fedecom, esta edición fue “mejor que la del año pasado”, con un aumento del 20% en ventas y cantidad de productos comercializados, consolidando aún más el canal digital.
Reformas clave: impuestos y empleo
Brandolin remarca que para lograr una recuperación más sólida es imprescindible avanzar con dos reformas estructurales: la impositiva y la laboral.
Sobre la primera, señala la urgencia de simplificar el sistema, eliminar Ingresos Brutos y evitar que los bancos cobren impuestos por cuenta de orden, prácticas que hoy “fomentan la informalidad”. En este sentido, sostiene que “se puede subir la recaudación bajando impuestos e incluyendo más gente al sistema formal”.

En cuanto a lo laboral, plantea que es necesario establecer reglas claras para la desvinculación laboral, lo que permitiría calcular mejor los riesgos y evitar la precarización: “No se trata de ir contra los derechos del empleado, sino de generar condiciones para reducir el trabajo en negro y dar previsibilidad a las empresas”.
Mirada hacia fin de año
De cara al segundo semestre, Brandolin se muestra cautelosamente optimista. “Creemos que va a ir mejorando hacia fin de año, no muy levemente, y que vamos a ver números positivos en el último trimestre”. Sin embargo, aclara que este escenario dependerá en gran medida de la concreción de las reformas pendientes.





