“Recuperando terreno”. Con esa frase, Pablo De Chiara, presidente de la Agencia ProCórdoba, resume el presente del comercio exterior provincial. Tras años de caída en las ventas externas y con una coyuntura internacional atravesada por conflictos, barreras comerciales y menor dinamismo, Córdoba cerró 2024 con exportaciones por US$10.000 millones y apunta a superar nuevamente esa cifra en 2025.
Según De Chiara, “la provincia venía de un retroceso muy fuerte, pero en los últimos dos años reaccionó rápido ante medidas que aliviaron la carga sobre los exportadores”. En el primer semestre de 2025, Córdoba ya alcanzó los US$5.000 millones, lo que proyecta un cierre positivo. “El mundo atraviesa un reacomodamiento, con fenómenos como el nearshoring y nuevas tensiones geopolíticas. Aun así, Córdoba está logrando crecer”, señala.
El músculo exportador, a entrenar de nuevo
Uno de los puntos que más preocupa a ProCórdoba es lo que De Chiara denomina la “atrofia del músculo exportador”. Durante años, explica, la combinación de impuestos, retenciones y trabas a las exportaciones desincentivó a muchas empresas a mirar hacia afuera. “Argentina llegó a estar entre los diez países con mayor carga impositiva a la exportación. Eso destruyó capacidades y desalentó a miles de pymes”, advierte.
Hoy el desafío es volver a entrenar ese músculo. Para eso, la Agencia impulsa programas de formación, desarrollo de oferta exportable y acompañamiento en ferias y misiones internacionales. “Si no estás preparado, la competencia internacional te pasa por encima. Nuestro trabajo es profesionalizar equipos y productos para que las empresas lleguen listas a esos mercados”, subraya.
En ese camino, la apuesta por la inteligencia comercial es clave. ProCórdoba desarrolló el Open Data Portal (ODP), una plataforma gratuita con información de mercados, tendencias y comportamiento de la demanda global desde 1983 a la fecha. “Queremos que los empresarios tengan datos duros en la mano, que puedan decidir con evidencia. Ganar tiempo es fundamental”, resalta De Chiara.

Diversificación y valor agregado
Córdoba mantiene una matriz exportadora diversificada: granos, autopartes, automóviles, tecnología médica y alimentos procesados, entre otros. Sin embargo, el 40% de las ventas externas aún se concentran en productos primarios. “Necesitamos un move to quality: exportar menos commodities y más bienes con valor agregado”, afirma.
El caso del maní, del cual Argentina es líder mundial y Córdoba concentra el 75% de la producción, es ilustrativo. Hoy se exporta principalmente en grano, con un nivel bajo de industrialización. “Cuando intentamos vender pasta de maní o productos derivados, enfrentamos aranceles de hasta 12% en Europa. Ahí entran en juego los acuerdos comerciales como el Mercosur-Unión Europea, que serían una ventana para competir con más tecnología y marca propia”, plantea.
Algo similar ocurre con el maíz, producto insignia de la provincia. Córdoba produce cerca del 40% del total nacional, pero su industrialización aún es limitada. “No alcanza con exportar granos. Tenemos que transformarlos en bioetanol, harinas o alimentos industrializados. Ese es el camino para sofisticar la oferta y mejorar la competitividad”, sostiene.
Obstáculos estructurales. De Chiara no esquiva los problemas de fondo. Reconoce que las trabas más pesadas recaen en el plano nacional: alta presión tributaria, falta de acuerdos comerciales, regulaciones cambiarias y costos logísticos. Sin embargo, también identifica oportunidades en el plano provincial: “Hay mucho para trabajar en la micro y mesoeconomía. Desde Córdoba podemos mejorar servicios, infraestructura y acompañamiento a las pymes”.
En materia logística, menciona como un avance la habilitación de bitrenes entre Buenos Aires y Córdoba, lo que permite abaratar costos de transporte. “Son pasos hacia una Argentina más normal. La competitividad se construye con miles de detalles que hay que resolver”, sostiene.
Exportar confianza. Más allá de la infraestructura, los programas y los acuerdos, para De Chiara el gran tema de fondo es la confianza. “Ganar un mercado lleva años, perderlo puede pasar en un segundo. Si Argentina no genera confianza, va a ser muy difícil sofisticar nuestra canasta exportadora. Hoy el país representa apenas el 0,2% del comercio mundial. Nadie nos está esperando: tenemos que ir a mostrar lo que somos distintos”, reflexiona.
En esa línea, ProCórdoba busca posicionar a la provincia como un actor internacional con identidad propia. “Cuando una empresa cordobesa viaja a una feria, no va sola: va con su cámara, con el respaldo de la Provincia y de otras instituciones. Ese empuje colectivo es clave para que nos vean como un jugador serio”, concluye.
Córdoba, entonces, enfrenta un doble desafío: recuperar el terreno perdido y proyectar un salto cualitativo. La apuesta está en volver a entrenar el músculo exportador, diversificar mercados y agregar valor a su producción. Y en un mundo en reacomodamiento, el diferencial será, más que nunca, generar confianza.





