En un continente donde más del 95% de los colegios aún no enseña programación ni robótica, un emprendimiento cordobés decidió enfrentar de lleno esa brecha educativa. Se trata de Creativos Digitales, empresa nacida hace ocho años de la mano de Juan Ávila, ingeniero en Telecomunicaciones con 15 años de trayectoria en el mundo corporativo, junto con otros socios de perfil similar.
“Los gobiernos exigen enseñar programación y robótica, pero los colegios no saben cómo hacerlo. Les faltan capacitaciones, herramientas y acompañamiento, analizó Ávila, en su paso por el programa Bien Cordobés. Creativos Digitales se propuso dar respuesta a esa necesidad con una solución integral que combina plataforma educativa, formación docente y seguimiento permanente.
El proyecto comenzó bajo un esquema B2C, con docentes que impartían clases directamente a los alumnos. Sin embargo, pronto chocó con un límite: la dificultad de crecer al ritmo de la demanda. La clave fue el giro hacia el modelo B2B, donde son los colegios los que incorporan la metodología.
La propuesta no reemplaza al docente, sino que lo potencia. “Transformamos a cualquier profesor, ya sea de geografía, historia o biología, en un docente capaz de enseñar programación. A los dos años, no solo maneja código, también sabe de inteligencia artificial, gamificación y nuevas herramientas digitales”, explicó Ávila.
Hoy la empresa trabaja con 300 colegios, impactando a 70.000 alumnos en siete países, y proyecta expandirse hacia continentes emergentes como India, Filipinas y regiones de África.
El camino emprendedor no estuvo libre de desafíos. La compañía ya atravesó cuatro rondas de inversión, desde ángeles hasta venture capital, lo que le permitió financiar su expansión.
Tecnología desde los 3 años
El enfoque de Creativos Digitales no se limita a formar programadores. La misión es acercar la tecnología desde edades tempranas para desarrollar pensamiento lógico, creatividad, comunicación y colaboración.
Con niños de tres años implementan “proyectos desconectados” —actividades lúdicas sin pantallas— que permiten construir las bases del pensamiento computacional. “Es como aprender un idioma: cuanto antes, mejor. No todos serán programadores, pero todos necesitarán entender cómo funciona la tecnología en su vida profesional”, explicó Ávila.
El plan incluye además el entendimiento de la inteligencia artificial —no solo su uso— para evitar lo que Santiago Bilinkis define como “analfabetismo en términos de IA”. Y recurre a herramientas de alto impacto como Minecraft Education, que aprovecha el interés natural de los niños para enseñar distintas asignaturas.

Educación socioemocional: la otra pata
El CEO también puso el acento en un aspecto menos visible pero fundamental: las habilidades emocionales. “Los chicos tienen tanto estímulo y tan poco tiempo de aburrimiento que se están perdiendo destrezas socioemocionales. La educación emocional debería ser obligatoria en los colegios”, remarcó.
Por eso, Creativos Digitales incorpora cápsulas de educación socioemocional en sus contenidos, adelantándose a tendencias que ya son ley en países como Colombia y que en Argentina comienzan a tomar forma en provincias como Córdoba.





