En tiempos electorales, donde el ahorro y la inversión se vuelven desafíos cotidianos, algunas lecciones financieras pueden surgir de los lugares menos pensados. El asesor Matías Daghero encontró una de ellas en el mundo del automovilismo y en la figura de Franco Colapinto, el piloto argentino que llegó a la Fórmula 1.
Daghero sostiene que su recorrido deportivo revela principios clave para quienes buscan construir o hacer crecer su capital: “La carrera de Colapinto no es solo deporte, es una hoja de ruta para invertir con inteligencia”, afirma.
1. Talento: elegir los activos correctos
Colapinto no llegó a la F1 de un día para otro. Se preparó desde chico, pulió habilidades y construyó su carrera paso a paso. Para Daghero, esa lógica es idéntica a la selección de inversiones.
“No se trata de invertir porque algo está de moda o porque lo escuchaste en un asado. Hay que entender el negocio detrás de cada activo y saber qué aporta a tu cartera”, explica. Recomienda apoyarse en asesoramiento profesional y asumir la gestión del dinero como un proceso serio y planificado. “Así como Colapinto no saltó del karting a la Fórmula Uno, tu dinero tampoco debería manejarse con improvisación”.
2. Visión a largo plazo: inversiones que resisten el ruido
El camino del piloto hacia la máxima categoría fue una maratón, no una carrera corta. A los 14 años se fue solo a Italia para competir, llegó a cocinar arroz en una pava eléctrica y atravesó momentos críticos buscando sponsors o quedándose sin asiento, como cuando fue piloto reserva de Alpine.
Para Daghero, esa resiliencia tiene un correlato directo en el mercado. “Las inversiones exitosas no se construyen con apuestas rápidas, sino con una visión a largo plazo”, señala. En ese marco, destaca dos herramientas clave:
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Estrategia de buy and hold: comprar activos sólidos y mantenerlos pese a las fluctuaciones.
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Interés compuesto: reinvertir las ganancias para generar un efecto acumulativo.
“Los inversores que se dejan llevar por el ruido del mercado pierden enfoque. Colapinto no abandonó cuando el contexto se puso difícil; los inversores tampoco deberían hacerlo ante una baja coyuntural”.
3. Gestión de riesgos: diversificación como salvavidas
La Fórmula 1 es un deporte de riesgo, pero no de imprudencia. Cada piloto corre con estrategias que protegen su integridad. En finanzas, la lógica es la misma.
“No podés poner todos los huevos en la misma canasta. Si invertís solo en una empresa y quiebra, no hay vuelta atrás. Con una cartera diversificada, una mala jugada puede ser compensada por otras posiciones”, explica Daghero, quien define la diversificación como “el cinturón de seguridad del inversor”.

4. Adaptabilidad: de Williams a Alpine, y de los ciclos alcistas a las crisis
El contraste entre lo vivido por Colapinto en Williams y su presente en Alpine es, para Daghero, un ejemplo poderoso. Con el equipo británico, el piloto logró buenos resultados y un entorno más estable. En Alpine, en cambio, enfrenta un auto menos competitivo, cambios internos y declaraciones públicas que generan presión.
“Lo valioso es que él no se quiebra. Se adapta. Trabaja con lo que tiene y busca el mejor resultado posible en un contexto adverso”, destaca el asesor. Y traduce la enseñanza al mundo financiero:
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No siempre habrá vientos de cola: las recesiones o caídas de mercado no deben paralizar.
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La resiliencia es un activo: no aferrarse a inversiones que ya no rinden.
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Las crisis también son oportunidades: comprar buenos activos cuando están deprimidos puede ser una ventaja competitiva a futuro.






