Con más de 150 años de historia, Panaderías Del Pilar pasó de ser un negocio familiar de barrio a una cadena de franquicias. Bajo la presidencia de Paula Rodríguez, la tercera generación de la familia al mando, la empresa atraviesa una etapa de expansión marcada por la incorporación de nuevas tecnologías, un modelo de franquicias consolidado y el desarrollo de líneas de productos saludables y sin gluten.
La historia de Del Pilar comienza en la sucursal de calle Salta, cuyo nombre está inspirado en la iglesia cercana. Desde que la familia Rodríguez adquirió la empresa en 1970, el negocio ha mantenido un fuerte compromiso intergeneracional.
El abuelo de Paula, panadero de oficio, tenía una visión particular: comprar panaderías en crisis, levantarlas y venderlas. Pero con Del Pilar decidió quedarse. Su hijo, el padre de Paula, se inició en la panadería a los 12 años, y hoy ella lidera la presidencia, compartiendo decisiones y aprendizajes con él. “Yo aprendo mucho de él y creo que él también aprende de mí”, reconoce.
Innovación que mejora la calidad de vida
Uno de los cambios más significativos fue la incorporación de la tecnología de ultracongelados, que revolucionó el rubro panadero. Esta innovación permite que los productos conserven su frescura y calidad, evitando que los trabajadores deban iniciar su jornada a las 4 de la mañana. “Mejoró muchísimo la calidad de vida del panadero, que hoy puede tener un horario más normal”, explica Rodríguez.
Con una planta de 2.200 m² en zona sur de Córdoba y logística propia, Del Pilar asegura la calidad y uniformidad de los productos en toda su red de franquicias, que ya cuenta con 30 sucursales en Córdoba Capital, Carlos Paz y Capilla del Monte.
Franquicias con identidad y valores
El modelo de expansión no se basa en abrir locales de manera indiscriminada, sino en encontrar socios que compartan los valores de la marca. “Cada franquicia es como un hijo más, al que hay que cuidar y acompañar”, afirma Paula.
Este crecimiento no solo impulsa la llegada a nuevos barrios, sino que también genera empleo: más de 100 puestos directos y muchos indirectos vinculados a las franquicias.

Hacia un futuro saludable y con proyección internacional
La visión de Paula Rodríguez está marcada por la diversificación y la innovación. Con una creciente demanda de productos saludables, la panadería lanzó opciones con semillas y de harina de almendras, y trabaja en una línea de productos sin gluten. “Soy celíaca y quiero ofrecer un producto de buena calidad y accesible para todo el mundo”, dice.
Los próximos pasos incluyen la apertura de una fábrica dedicada exclusivamente a la producción sin TACC y la proyección internacional. Con el apoyo de Pro Córdoba, Del Pilar avanza en un plan de exportación a Chile, Paraguay y Uruguay.
Filosofía empresarial: crecer sin estancarse
A lo largo de su historia, Del Pilar ha atravesado crisis como el Rodrigazo o la pandemia, siempre adaptándose a los desafíos del contexto argentino. Para Rodríguez, la clave está en la resiliencia: “El argentino tiene cintura para adaptarse”.
Su filosofía es clara: el estancamiento no es una opción. “Si no crecemos, nos estancamos”, sostiene. Por eso, celebra la competencia como un estímulo para mejorar y destaca el rol de las PyMEs como motor del empleo en Argentina, reclamando políticas que favorezcan su desarrollo.





