Un informe de Focus Market analiza cómo respondieron los precios a las principales depreciaciones del peso argentino en los últimos 15 años y muestra un contraste inédito: en 2025, la corrección del tipo de cambio no disparó la inflación.
En la economía argentina, el dólar es mucho más que una divisa: es un termómetro de expectativas, un marcador de confianza y, a menudo, el detonante de crisis. Cada salto del tipo de cambio oficial en la última década y media —desde el ajuste de 2014 en la era Cristina Fernández hasta la megadevaluación de Javier Milei en diciembre de 2023— vino acompañado de una escalada inflacionaria que erosionó el poder adquisitivo y reconfiguró la política económica.
Pero según un nuevo informe de la consultora Focus Market, dirigida por Damián Di Pace, el panorama cambió en 2025: la depreciación gradual del peso de los últimos meses no generó un salto en los precios.
“En 2025, una depreciación contenida por bandas cambiarias parecería tener un destino diferente respecto de otras ocasiones, al menos en su impacto sobre la variación de precios en la economía”, explicó Di Pace.
Devaluaciones pasadas: un repaso histórico
Enero de 2014. En el segundo mandato de Cristina Fernández, el Banco Central aplicó una corrección del 24% en un solo día —de $6,84 a $8,50 por dólar— para reducir la brecha con el dólar paralelo. En el trimestre previo la inflación fue del 7,99%, pero en los tres meses posteriores saltó al 10,67%, con fuerte incidencia en alimentos y combustibles.
Diciembre de 2015. Mauricio Macri levantó el cepo cambiario apenas asumió. El dólar oficial trepó un 40% en un día, de $9,80 a $14. El impacto fue inmediato: la inflación trimestral pasó del 7,7% al 12,05%, con un fuerte deterioro del poder adquisitivo y 1,4 millones de nuevos pobres.

2018. En medio de la crisis cambiaria que llevó al regreso del FMI, el peso se depreció 21% en una semana. La inflación trimestral pasó del 9,18% al 15,81%, y el año cerró con un 47,6% anual.
Agosto de 2019. Tras la derrota de Cambiemos en las PASO, el dólar saltó 25% y la inflación trimestral subió del 8,19% al 14,08%, un salto de seis puntos que empujó la anual al 53,8%.
2022. Con Alberto Fernández, la inflación anual llegó al 94,8%, la más alta desde 1991. La depreciación del peso fue del 72%, y la inflación trimestral se triplicó de 8,6% a 21,6%.
Agosto de 2023. Tras la derrota electoral de Sergio Massa, el gobierno aplicó una devaluación del 22,8% diario. El “pass-through” fue inmediato: la inflación trimestral saltó del 21,47% al 37,68%, y el año cerró con un 211,4% anual.
Diciembre de 2023. Ya con Javier Milei, la unificación cambiaria disparó el dólar de $366 a $800 (118%) y la inflación de diciembre alcanzó 25,5% mensual. El trimestre posterior cerró con una inflación acumulada del 51,5%.
2025: depreciación gradual, inflación estable
Entre julio y octubre de 2025, el peso se depreció un 18,57% (de $1.206 a $1.430 por dólar). Sin embargo, el comportamiento de los precios fue muy diferente:
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Inflación previa (abril-junio): 6,01%
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Inflación posterior (julio-septiembre): 6,12%
Los valores prácticamente se mantuvieron. Según Focus Market, este comportamiento refleja un cambio estructural: el pass-through cambiario se redujo al mínimo, gracias a un contexto de superávit fiscal, control del gasto público y ausencia de emisión monetaria.
“Por primera vez en mucho tiempo —sostiene el informe— una corrección del tipo de cambio no desencadena un salto inflacionario. Esto marca una diferencia respecto a los últimos 15 años, donde cada devaluación fue sinónimo de shock de precios.”
En un país donde el tipo de cambio solía marcar el pulso de la inflación, el 2025 aparece como un punto de inflexión. Si la tendencia se mantiene, la Argentina podría estar frente a un fenómeno inusual: una economía con correcciones cambiarias sin inflación desbordada.
Una señal, quizás, de que la estabilidad dejó de ser una utopía y empieza a convertirse en una posibilidad.





