Durante su presentación en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el ex presidente del Banco Central y actual titular de la Fundación Ecosur, Guido Sandleris, ofreció un diagnóstico detallado sobre la política cambiaria del gobierno de Javier Milei y el reciente salto del dólar. En ese marco, Sandleris señaló que el alza de la divisa fue parte de un proceso de corrección del tipo de cambio real y evitó hablar de una posible crisis. Sin embargo, advirtió que este movimiento tendrá impacto sobre los precios en los próximos meses: “La inflación de agosto va a venir más alta”, anticipó.
Según el economista, lo ocurrido con el dólar en las últimas semanas debe interpretarse como una reacción previsible a un atraso cambiario que venía acumulándose desde abril. “Una parte importante ya se corrigió”, explicó, y detalló que el tipo de cambio real, que había caído un 25% en términos reales, empezó a recuperarse.
Para Sandleris, el impacto de este ajuste aún no se reflejó plenamente en la inflación de julio porque ocurrió hacia finales del mes, pero sí se manifestará con mayor claridad en agosto. “Este movimiento va a pegar en la inflación de agosto. En julio lo agarra muy al final del mes, pero en agosto deberíamos ver una suba de precios producto de esta dinámica cambiaria”, explicó.
A pesar de esta advertencia, el economista se mostró moderadamente optimista con el escenario general. Afirmó que no hubo una “salida generalizada de activos en pesos”, y destacó que el Banco Central incluso pudo comenzar a recomponer reservas. “Esa manta corta que tenía el gobierno, entre combatir la inflación o acumular reservas, empezó a reequilibrarse”, dijo.
Además, remarcó que las tasas en pesos volvieron a subir y eso hace nuevamente atractivos los instrumentos en moneda local. “Con este nivel de tipo de cambio, los activos en pesos vuelven a ser interesantes para los inversores”, indicó.
Otro dato clave que aportó Sandleris fue la comparación con la corrida cambiaria de 2018, cuando él mismo era presidente del BCRA. A su juicio, la situación actual es menos riesgosa: “En 2018 había cerca del 29% del PBI en activos en pesos en manos del sector privado. Hoy es menos de la mitad. Hay mucho menos combustible para una corrida”, evaluó.
En este sentido, planteó que el alza del dólar no debería escalar a una crisis, salvo que confluyan varios factores negativos: “Tendría que haber mucha mala suerte o muchos errores de política para que esto derive en una crisis. Y, la verdad, hasta ahora no los hemos visto”, sostuvo.
Finalmente, y ante la consulta de los empresarios presentes, Sandleris concluyó que el gobierno enfrenta todavía un contexto de incertidumbre, pero que el movimiento cambiario reciente es parte de un reacomodamiento natural. “Estamos frente a un período de mayor volatilidad, sí, pero no creo que estemos ante una crisis. La corrección del tipo de cambio era necesaria y está ocurriendo”, cerró.

Fuerte defensa del veto a aumento de jubilaciones. Luego de la presentación de Guido Sandleris, el presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Manuel Tagle analizó la gestión de Javier Milei, destacando la contención de la inflación y decisiones de política económica anti populares, como el veto a la ley que aumenta los ingresos para las jubilaciones.
Sobre el veto Tagle lo justifica en la necesidad de cuidar el superávit fiscal. Explicó que un mayor déficit habría provocado subas de precios, pérdida de confianza y aumento del riesgo país, afectando finalmente el bienestar de los propios jubilados.
En cuanto a la propuesta de eliminar las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), que funcionan como avales para créditos de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), Tagle la califica como un “disparate”. Destaca que las PyMEs representan el 98% de las empresas argentinas y que el 30-35% de los créditos que toman cuentan con el respaldo de las SGR.
El costo fiscal de las SGR es mínimo (0,04% del producto bruto), mientras que su eliminación dañaría la producción, inversión y generación de empleo en el sector PyME, afectando el motor productivo del país. En contraste, el impacto fiscal del aumento de jubilaciones sería diez veces mayor (0,4% del PBI).
Manuel Tagle cerró su análisis resaltando la “falta de conciencia” de ciertos legisladores que proponen medidas populistas y poco sostenibles, poniendo en riesgo el proceso de recuperación económica iniciado por Milei.





