En Argentina, los años electorales no solo definen el rumbo político, también reconfiguran las estrategias financieras. Según un informe de la consultora Focus Market, cada elección trae consigo un fenómeno repetido: el dólar deja de ser simplemente una moneda para transformarse en el termómetro de las expectativas económicas.
“Cada elección, sea legislativa o presidencial, genera un contexto de ‘estrés cambiario’ en el que el dólar deja de ser sólo una moneda para convertirse en un termómetro de expectativas”, explicó Di Pace.
Desde 2015 en adelante, las elecciones en Argentina han seguido un libreto similar: el Gobierno de turno refuerza la intervención en el mercado, sube la tasa de interés y busca frenar la dolarización de carteras para mostrar estabilidad cambiaria en la previa electoral.
El informe señala que, tanto en contextos de cepo como en esquemas más flexibles, la política monetaria fue utilizada como ancla. Y el resultado sorprendió: en todos los ciclos analizados, los plazos fijos en pesos rindieron más que refugiarse en el dólar, incluso en escenarios de devaluación.
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2015: con cepo vigente, el dólar oficial se mantuvo casi congelado y la tasa efectiva de los plazos fijos superó al blue.
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2017: en legislativas, el dólar apenas subió 3,9% mientras que los plazos fijos rindieron 23,19%.
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2019: pese al salto del dólar tras las PASO, las tasas superiores al 70% volvieron a ganarle a la devaluación.
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2021 y 2023: nuevamente, las tasas ofrecidas resultaron más atractivas que dolarizarse, incluso con un blue que llegó a duplicar su valor.

2025: un año electoral diferente
La novedad de este ciclo es que no habrá elecciones PASO, instancia que históricamente funcionaba como un primer “shock” para el mercado. Según Focus Market, esto podría modificar la dinámica habitual: “sin la señal anticipada de las primarias, la reacción podría acumularse y expresarse de forma más abrupta en la previa de las generales”.
Por ahora, el escenario luce más contenido, con tasas de interés que siguen funcionando como el dique de contención frente a la presión cambiaria.
¿Conviene pasarse a dólares o quedarse en pesos?
El análisis del mercado de futuros muestra que, de acá a 2026, la tasa efectiva de los plazos fijos (39,36% anual) supera a la esperada para el dólar (entre 21% y 26%). En otras palabras, hoy el peso ofrece mejores rendimientos que la dolarización.
No obstante, el informe advierte sobre dos riesgos: una posible baja en las tasas que reduzca la ganancia en pesos, o una devaluación mayor a la que descuenta el mercado.
“En todas las elecciones de los últimos 10 años, quedarse en pesos rindió más que anticipar una devaluación. No podemos afirmar con certeza que este año sea distinto. Sin embargo, sin PASO en el horizonte, el mercado parece transitar una calma relativa. La clave estará en leer bien los tiempos y ajustar las decisiones a la evolución de las tasas y expectativas”, concluyó Di Pace.





