En medio del frenesí de diciembre —cenas de fin de año, regalos, compromisos sociales y gastos extraordinarios— el aguinaldo aparece como un alivio esperado para millones de trabajadores argentinos. Sin embargo, lejos de ser un “dinero extra”, puede convertirse en una herramienta clave para ordenar las finanzas personales y planificar a largo plazo.
Así lo plantea el especialista en finanzas Matías Daghero, quien advierte que las emociones propias de las fiestas suelen jugar en contra del bolsillo. “Las emociones de diciembre son el peor enemigo de la billetera. La euforia navideña suele venir acompañada de una amnesia financiera selectiva”, sostiene.
Frente a este escenario, Daghero propone aprovechar el cierre del año para hacer un balance financiero y tomar decisiones conscientes, especialmente en un contexto como el argentino, atravesado por la inflación y la volatilidad económica.
Mirar hacia atrás antes de decidir
El primer paso, explica, es revisar el año que termina. “Ningún inversor serio toma decisiones sin analizar su track record”, afirma, e invita a destinar al menos diez minutos a evaluar el desempeño personal: si los ahorros lograron ganarle a la inflación, si se respetó el presupuesto y si existió diversificación en las inversiones.
Según Daghero, uno de los errores más frecuentes del último año fue la inacción. “Muchos, por miedo a la volatilidad electoral o económica, se quedaron quietos. Y en finanzas, quedarse quieto es retroceder”, señala.
El aguinaldo no es un regalo
En relación con el presente, el especialista pone el foco en el aguinaldo y en un sesgo habitual de comportamiento. “Tendemos a tratarlo como ‘dinero de arriba’, cuando en realidad es sueldo. No es un regalo de Papá Noel, es tu esfuerzo de todo el semestre”, remarca.
Para administrarlo, propone una estrategia que prioriza tres etapas. La primera es cancelar deudas de alto costo. “No existe mejor inversión que dejar de regalarle plata al banco en intereses”, afirma. Luego, recomienda fortalecer un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos fijos, con instrumentos líquidos y de bajo riesgo. Recién en una tercera instancia sugiere destinar excedentes a inversiones.

En ese sentido, menciona alternativas según el perfil del inversor: CEDEARs para quienes buscan mayor exposición al mercado internacional y Obligaciones Negociables en dólares para perfiles más conservadores, con rendimientos que oscilan entre el 6% y el 9% anual.
Pensar en el largo plazo
Daghero también invita a proyectar más allá de las fiestas inmediatas y pone el foco en el interés compuesto. “El esfuerzo lo hacés hoy, pero el regalo gigante lo recibe tu ‘Yo’ del futuro”, explica, al ejemplificar cómo una inversión sostenida en el tiempo puede multiplicar el capital inicial. “Cambiar consumo presente por libertad futura. Esa es la verdadera definición de invertir”, resume.
Regalos con sentido financiero
Incluso a la hora de hacer regalos, el especialista propone cambiar la lógica. Sugiere optar por libros de educación financiera, abrir cuentas comitentes para adolescentes o priorizar experiencias por sobre bienes materiales. “Gastar en experiencias genera una satisfacción más duradera que los bienes”, afirma.
Un plan concreto para el próximo año
De cara a 2026, Daghero recomienda tres acciones simples: hacer un balance sincero del año, definir de antemano el destino del aguinaldo y automatizar el ahorro. “Si no lo ves, no lo gastás”, asegura.
En un contexto desafiante, el mensaje es claro: no se trata de predecir el futuro, sino de prepararse. Y diciembre, lejos de ser solo un mes de gastos, puede convertirse en el punto de partida para una mejor salud financiera.





