La llegada masiva de autos eléctricos e híbridos de origen chino empieza a marcar un punto de inflexión en el mercado automotor argentino. Con más de 5.000 unidades en tránsito, el desembarco no sólo amplía la oferta disponible, sino que también interpela al consumidor local, históricamente habituado a modelos a combustión y a un menú de marcas más acotado.
“El argentino deberá adaptarse a los autos eléctricos e híbridos”, sostuvo Alejandro Lupo, vicepresidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), al analizar el impacto que tendrá el ingreso de estos nuevos jugadores. En declaraciones a Noticias Argentinas, el directivo se mostró optimista y remarcó que se trata de vehículos “de muy buena calidad y con mucha más tecnología de la que estábamos acostumbrados”.
Según Lupo, la irrupción de las marcas chinas rompe una lógica de mercado que, hasta ahora, estaba fuertemente concentrada. “El segmento híbrido estaba dominado en un 80% por una sola marca japonesa. Con la llegada de eléctricos e híbridos chinos, se abre un escenario completamente distinto”, explicó.
Un cambio de hábitos en marcha
Desde la CCA señalan que el desafío no es sólo comercial, sino también cultural. El directivo detalló que hoy conviven cuatro tipos de híbridos: los tradicionales, los enchufables, los llamados “suaves” y los totalmente eléctricos, una diversidad que obliga al consumidor a informarse y redefinir criterios de compra.
En ese contexto, Lupo destacó que la competencia que se avecina tendrá efectos directos sobre los precios y la financiación, tanto en los vehículos 0km como en los usados jóvenes. “Vamos a ver una competencia muy interesante entre marcas, y eso va a generar un reacomodamiento en todo el mercado”, anticipó.

Un 2026 con expectativas altas
Más allá del cambio tecnológico, el vicepresidente de la CCA se mostró confiado respecto al desempeño general del sector durante 2026. Si bien admitió que será difícil superar un año récord en ventas, consideró que el mercado “va a ir muy bien”, apoyado en un conjunto de factores macroeconómicos.
Entre ellos, mencionó el tipo de cambio estable, la reaparición del crédito y las políticas de financiamiento impulsadas tanto por las terminales como por la banca pública. “Había faltante de autos y no existían préstamos. Con este gobierno, eso empezó a normalizarse”, señaló.
También valoró la política de financiación a tasa cero que ofrecen varias automotrices y destacó el rol del Banco Nación con programas específicos para la compra de vehículos nuevos y usados. “Hoy es un jugador clave del sistema”, afirmó.
Impacto en usados y precios
La mayor competencia ya empieza a sentirse. Según Lupo, la brecha de precios entre un auto 0km y uno usado de un año ronda hoy entre el 20% y 25%, y puede escalar al 30% o 35% en el segundo año. Con nuevos planes de financiación a 24 meses sin interés y ajustes de precios a la baja en algunos modelos, el mercado de usados también entrará en una etapa de ajuste. “Esto va a hacer que bajen los precios de los usados jóvenes y que el mercado se estabilice”, concluyó.





