La economía argentina atraviesa un cambio de paradigma. A medida que el gobierno avanza en la normalización del mercado cambiario, el dólar comienza a perder protagonismo frente a los instrumentos financieros en pesos. Así lo analiza el economista Salvador Di Stéfano, quien advierte que, tras años de dolarización de carteras, el escenario actual invita a mirar con otros ojos al peso argentino.
En la primera semana sin cepo, el dólar mayorista cerró en $1.172,83, acumulando un alza del 9,2% en abril. Sin embargo, los contratos de dólar futuro a abril de 2025 se ubicaron en $1.152, anticipando una posible baja hasta el piso de la banda de flotación, actualmente en torno a los $1.000. Este piso, además, se ajusta a la baja un 1% mensual, lo que podría llevar al tipo de cambio a niveles incluso menores.
Frente a este contexto, el dólar MEP apenas subió un 18,2% desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023. En contrapartida, la inflación acumulada en ese período –estimando un 2,3% para abril– se disparó un 203,4%. “La inflación subió 11 veces más que el dólar. ¿Hay que seguir pensando en comprar dólares? Claramente no. Hay que comprar pesos”, sostiene Di Stéfano.
¿Por qué apostar al peso?
La respuesta, según el analista, se encuentra en el orden fiscal que viene sosteniendo el gobierno: superávit en las cuentas públicas, no emisión de moneda, cumplimiento con los compromisos de deuda y una paulatina recomposición del balance del Banco Central. Todo esto genera confianza en la moneda local y sienta las bases para una inflación de un solo dígito.
En paralelo, las tasas en pesos continúan siendo atractivas. Las Lecap rinden en promedio un 35% anual efectivo, mientras que los Boncap duales proyectan hasta un 40%. En los últimos días, además, los bonos en pesos mostraron una importante revalorización.
Bonos y acciones: el nuevo “objeto de deseo”
Con un dólar a la baja, las cotizaciones en pesos de los activos argentinos muestran distorsiones que, a juicio de Di Stéfano, pueden representar oportunidades. Por caso, la acción de YPF cayó 3,4% en Argentina, mientras que en Nueva York subió 10% en dólares. Vista, en cambio, trepó 4% en el mercado local y un impresionante 25,3% en Estados Unidos tras anunciar la adquisición de una nueva área petrolera.

En el caso de los bonos soberanos en dólares, como el AL35, se repite la situación: cayeron en pesos pero subieron 10,2% en dólares esta semana. Con un riesgo país que ronda los 726 puntos, pero que podría bajar a 400 en poco tiempo, Di Stéfano proyecta una fuerte revalorización de estos títulos. Si el bono llega a cotizar cerca de los U$S 75 y paga su cupón de U$S 2,06 en julio, los inversores podrían obtener un retorno del 15% en dólares en menos de 90 días.
Para el economista, la salida del cepo es una invitación directa a comprar pesos y colocarlos en instrumentos financieros que siguen rindiendo muy por encima de la inflación proyectada. “Compre pesos, y luego invierta en Argentina. El mercado no lo va a defraudar”, concluye.
En un escenario internacional que podría mejorar con acuerdos comerciales entre Estados Unidos, la Unión Europea y China, y con una eventual mejora en la calificación crediticia de Argentina, las acciones locales se perfilan como la inversión con mayor riesgo, pero también con mayor potencial de ganancia.
El nuevo mapa financiero argentino parece tener nuevos protagonistas: bonos y acciones. El dólar, por ahora, dejó de ser el rey.





