Las inversiones en pesos vuelven a posicionarse como una alternativa atractiva en el mercado local, con rendimientos positivos y perspectivas alentadoras. A pesar de la reciente baja en la clasificación de Argentina en el índice de mercados emergentes de Morgan Stanley, se abren nuevas oportunidades que despiertan el interés de los inversores.
A nivel internacional, la expectativa de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China —confirmado aunque sin detalles concretos— y la posible baja de tasas por parte de la Reserva Federal en su reunión del 29 y 30 de julio, reconfiguran el escenario global. De concretarse una reducción de la tasa de referencia del 4,25%/4,50% al rango de 4,0%/4,25%, se daría inicio a un ciclo de flexibilización monetaria que podría beneficiar especialmente a los mercados emergentes.
Mientras el dólar se muestra debilitado, el euro gana terreno y ya cotiza en torno a 1,18 por dólar, acumulando una apreciación del 20% desde enero de 2025. Este contexto fortalece la visión de que la divisa europea puede ser una mejor reserva de valor para los ahorristas en los próximos meses.
En el plano local, la provincia de Córdoba marcó un hito al colocar un bono a tres años por 725 millones de dólares, con una tasa del 9,75% anual. Si bien la cifra quedó por debajo de los 1.000 millones inicialmente buscados, la operación se considera exitosa y sienta un precedente para futuras emisiones provinciales, como la que proyecta el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro. A nivel nacional, Argentina también realizó recientemente una operación REPO a una tasa del 8,5% anual.
En el mercado interno, junio estuvo marcado por una menor liquidez. La tasa Tamar para plazos fijos superiores a los $1.000 millones se ubicó en el 34% anual. La última licitación del Tesoro no logró cubrir todos los vencimientos y requirió inyectar pesos, una situación que podría verse reflejada en el arranque de julio, mes en el que se espera un sendero descendente para las tasas.
Las proyecciones de inflación anticipan que junio tendrá un nivel similar al de mayo, consolidando una estimación anual del 16,2% para los próximos 12 meses. Por su parte, la tasa de devaluación se ubicaría en torno al 12,5% anual. Esto habilita tasas reales positivas: un plazo fijo al 34% anual podría dejar una rentabilidad real del 15,3% anual, e incluso del 19,1% en dólares, si se confirman los pronósticos.
A pesar de estas señales, la preferencia por el dólar persiste entre muchos inversores locales. Sin embargo, según el análisis realizado por Salvador Di Stefano, esta estrategia podría ser contraproducente, ya que la divisa estadounidense podría perder poder adquisitivo frente al peso en los próximos meses.
Perspectivas
El panorama actual ofrece varias claves:
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Internacional: El posible fin de las tensiones comerciales y una eventual baja de tasas en Estados Unidos fortalecen la posición del euro y dan margen para un mayor apetito por riesgo en mercados emergentes.
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Local: Córdoba logró reinsertarse en los mercados internacionales, un paso importante aunque con costos elevados. Se prevén nuevas emisiones provinciales y nacionales, inyectando dólares al mercado y conteniendo el tipo de cambio, que tendría un techo estimado en $1.200.
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Inversiones en pesos: Las tasas en pesos superan tanto a la inflación como a la devaluación, lo que alienta la estrategia de invertir en instrumentos largos como las letras, Boncap y Boncap Duales.
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Bonos soberanos: El 9 de julio se pagará el cupón en dólares de los bonos soberanos. Si los fondos se reinvierten, esto podría impulsar una baja del riesgo país y consolidar la recuperación de estos activos.
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Acciones: Con un año golpeado y precios deprimidos, las acciones argentinas podrían protagonizar un repunte en la previa electoral. Las fechas clave serán el 7 de septiembre, con las elecciones en la provincia de Buenos Aires, y el 26 de octubre, con los comicios legislativos nacionales.
En síntesis, el mercado comienza a mostrar señales de reversión de expectativas. En este contexto, el peso se fortalece como vehículo de inversión y las acciones resurgen como una oportunidad para quienes buscan aprovechar el rebote de corto y mediano plazo.




