En las últimas semanas, los mercados financieros han dado señales que podrían anticipar cambios significativos en el panorama económico de Argentina. El riesgo corporativo está disminuyendo y se aproxima al promedio de Latinoamérica, lo que sugiere una posible baja en el riesgo país. Al mismo tiempo, el dólar muestra una tendencia a la baja.
Tasas de interés en declive
Los mercados globales empiezan a mostrar que una baja de las tasas de interés podría ser inminente. El bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años alcanzó un máximo del 5,0% anual, pero el pasado viernes cotizaba a 3,67% anual, una reducción del 26,6% en un corto período. La Reserva Federal se reunirá el 18 de septiembre, y podría decidir una baja en la tasa de corto plazo.
Esta baja en las tasas internacionales ha tenido un impacto directo en el riesgo corporativo local. Las obligaciones negociables de PAE con vencimiento en 2027 rinden un 5,2% anual, mientras que una obligación negociable de YPF con vencimiento en 2029 rinde un 7,7% anual, y otra con vencimiento en 2033, un 8,1% anual. La brecha entre estos rendimientos y los bonos del Tesoro estadounidense es mínima, lo que indica una significativa reducción en el riesgo corporativo, acercándose al promedio de América Latina, que se sitúa en torno al 2,9% anual.
Bonos soberanos y riesgo país
Los bonos soberanos también han visto una mejora. El AL30, que el 5 de agosto rendía una tasa interna de retorno del 31,2% anual, actualmente rinde un 23,5% anual, lo que representa una disminución del 24,7% en poco tiempo. En términos de paridad, el bono AL30 pasó de valer U$S 46,8 el 5 de agosto a U$S 55,3 el pasado jueves, un incremento del 18,2% en dólares.
A pesar de que el riesgo país sigue siendo alto, con una diferencia del 14,7% respecto a los rendimientos de los bonos del Tesoro americano, la mejora en el riesgo corporativo sugiere que una reducción del riesgo país no es descartable. Las acciones, especialmente las bancarias, ya están reflejando esta posibilidad. Grupo Financiero Galicia, por ejemplo, ha visto un aumento en su valor del 56,2% desde el 5 de agosto.
El dólar en retroceso
El dólar también ha mostrado una notable caída. El dólar MEP, que el 5 de agosto cotizaba a $1.346, ahora vale $1.252, una baja del 7%. Por su parte, el dólar blue, que estaba en $1.390 en la misma fecha, hoy se sitúa en $1.240, una disminución del 10,8%. La cercanía del blanqueo fiscal ha llevado a muchos agentes económicos a vender dólar blue para ingresar al blanqueo en pesos, lo que ha presionado a la baja su cotización. Es previsible que el dólar blue continúe bajando en septiembre, mientras que el dólar MEP podría subir en octubre.
¿Una salida del cepo en el horizonte?
A pesar de estos movimientos, el gobierno no parece apresurado en levantar el cepo cambiario, lo que parece prudente dado el contexto económico. Con un saldo negativo de reservas y un exceso de pesos equivalente a 2,5 bases monetarias, la única solución es dejar que el tiempo pase, aumentando la demanda de pesos y, con ello, las reservas en dólares. La baja en las tasas podría dinamizar la economía, como ya se ha visto con el reciente aumento en los préstamos prendarios en pesos.
La economía argentina está en un proceso de reactivación, aunque de manera desigual entre sectores. El blanqueo fiscal no traerá una gran cantidad de dólares a las reservas, pero sí podría aumentar el stock de dólares en el sistema financiero, lo que a su vez podría reactivar mercados como el de la construcción y aumentar la demanda de títulos públicos.
La salida del cepo ocurrirá cuando el mercado monetario esté más consolidado. Mientras tanto, muchos abogan por una liberación del cepo, aunque pocos explican las posibles consecuencias sociales de un nuevo salto cambiario.
El campo, en el centro de la escena
El gobierno debería enfocarse en sectores que están atravesando situaciones adversas, como el campo, que enfrenta una caída en los precios internacionales y la incertidumbre climática para la próxima cosecha. La eliminación del impuesto país en diciembre sería bien recibida, pero también sería necesario evaluar una reducción de los derechos de exportación para soja, maíz y girasol, con vistas a la próxima campaña. Esto no solo aliviaría al sector, sino que aceleraría la toma de decisiones, impulsando la venta de insumos y maquinaria, y generando un derrame económico hacia los centros urbanos.
Conclusiones
– Desde que asumió el presidente, el dólar ha sido una mala inversión. La ausencia de devaluación se debe al orden fiscal y al superávit en la balanza de pagos.
– El riesgo corporativo de las empresas argentinas está disminuyendo, lo que podría atraer más crédito, inversiones y empleo.
– La baja en el riesgo corporativo debería llevar a una disminución en el riesgo país. El país lleva ocho meses consecutivos de superávit primario y siete de superávit financiero.
– Se espera que la inflación de agosto se sitúe en torno al 4,0%, y para septiembre podría bajar al 3,0%, lo que eventualmente podría llevar a una reducción en las tasas de interés y en la devaluación del peso. En este contexto, el riesgo país podría caer aún más, y las empresas deberán buscar expandirse para mantener sus tasas de rentabilidad.





