La encuesta “Mujeres y Trabajo en América Latina”, realizada por la comunidad Cada Una a más de 200 profesionales de Argentina, México y Ecuador, ofrece un análisis profundo sobre las mujeres que ocupan posiciones de liderazgo en la región. Aunque la mayoría no percibe carencias en su preparación o experiencia, enfrentan barreras estructurales que dificultan su desarrollo profesional.
Un perfil de mujeres líderes
El relevamiento se centró en mujeres de 30 a 55 años, pertenecientes a los niveles socioeconómicos ABC1-C2, y en posiciones de alta responsabilidad: el 23% son CEO o directoras ejecutivas, el 20,5% gerentes, y el 15,5% jefas de departamento. Este enfoque permitió estudiar a mujeres que han superado barreras tradicionales, aportando una perspectiva desde la experiencia concreta de quienes han enfrentado y atravesado obstáculos estructurales.
La paradoja de la confianza
Un dato clave del informe es la alta percepción de autoconfianza: el 77% de las encuestadas asegura no carecer de habilidades o conocimientos, y el 82% se siente plenamente capacitada para ejercer sus roles actuales. Sin embargo, estas cifras contrastan con realidades persistentes: el 77% percibe una preferencia por hombres en posiciones directivas y el 72,7% identifica desigualdades salariales en roles equivalentes.
Además, más de la mitad enfrenta desafíos adicionales: el 53% cita la falta de tiempo como la principal barrera para avanzar, mientras que el **31,1% siente que debe trabajar más horas o estar siempre disponible para demostrar su valía frente a colegas hombres.
El círculo vicioso del tiempo y la falta de referentes
El informe pone el foco en un problema recurrente: la falta de tiempo perpetúa la desigualdad. Sin tiempo para adquirir nuevas habilidades o establecer redes estratégicas, las mujeres ven limitado su avance, agravado por la escasez de referentes femeninos en posiciones de liderazgo.
Hacia un cambio de paradigma
Para romper estas dinámicas, el informe subraya la importancia de redefinir el liderazgo femenino, integrando habilidades técnicas y emocionales. Además, propone transformar el networking en una herramienta estratégica y redirigir las conversaciones hacia el desarrollo profesional.
Otro punto central es la necesidad de redefinir el tiempo personal. Según el estudio, priorizar momentos de calidad para el crecimiento individual, en lugar de ceder al desgaste laboral y familiar, es clave para lograr un equilibrio sostenible.
Más allá de las cifras: acciones concretas
El informe concluye con una visión esperanzadora: “Aunque según el Wef Global Gender Gap Report 2023, serán necesarios 53 años para alcanzar la paridad de género en América Latina, desde Cada Una estamos convencidas de que podemos lograrlo antes”, afirma Natalia González Amato, fundadora de la comunidad.
La iniciativa busca acelerar el cambio mediante la educación, las conexiones estratégicas y la inspiración, pilares fundamentales para el desarrollo del liderazgo femenino.
Cambiar el paradigma del liderazgo femenino requiere transformar tanto las estructuras externas como las internas. En un contexto donde el 77% de las mujeres perciben desigualdad, pero al mismo tiempo confían en su capacidad para liderar, queda claro que el verdadero reto está en reconfigurar las dinámicas del trabajo y las redes profesionales, abriendo paso a una nueva generación de mujeres líderes en América Latina.





