Por Eduardo Bocco. En enero de 2018, Alberto Fernández estaba con Fabiola Yañez en Europa y confesaba ser un hombre enamorado y así lo hacía saber en sus redes. Por ejemplo, en la ex Twitter hablaba de la luna de Florencia y ponía en el centro de la escena a su mujer.
Días después, la pareja disfrutó de los encantos de Madrid. Al emprender el regreso Alberto y Fabiola fueron invitados al salón VIP y se los veía muy pero muy bien cuando ascendieron al vuelo de Air Europa que los llevó a Buenos Aires. Poco tiempo después, ese paraíso se transformó en un infierno y la pareja se separó.
Y aquí viene el primer hecho trascendental que tuvo y tiene un formidable impacto político que primero puso a Cristina Fernández en el cielo y ahora la tiró a los suburbios de los extramuros. En 2019 y con un video la expresidenta anunció la fórmula justicialista para competir en las elecciones presidenciales: Fernández-Fernández.
Allí apareció el mote de “gran estratega” para Cristina, que ahora se derrite como un helado al sol, luego de las tropelías de Alberto y las gravísimas acusaciones en su contra ya que además de la violencia de género está siendo investigado por corrupción, por supuestas vinculaciones irregulares con brókeres de seguros.
En los albores de la campaña presidencial, Alberto fue a buscar a Fabiola para retomar la convivencia. Queda claro que la propuesta atendía a un propósito excluyente: la imagen. Él y sus asesores pensaban que buena parte de la sociedad no aceptaría a un hombre separado como candidato. La mujer aceptó. Y allí nació otra muletilla: “Mi querida Fabiola”.
Alberto Fernández-Cristina Fernández ganó la elección, tras derrotar a Mauricio Macri en la primera vuelta.
Las victorias de Alberto
Alberto Fernández ganaba dos derechos: sentarse en el sillón de Rivadavia (¿lo habrá prestado a alguna amiga como se dice?) y vivir en la Quinta Presidencial de Olivos. Hacia allí fue la pareja con todos sus bártulos. Hacia allí fue Fabiola y llevó consigo a Calabaza, que no era una calabaza de verdulería sino un perro, una mascota que había recibido ese original nombre. Los moradores de la quinta dijeron que la convivencia de Dylan y Calabaza nunca fue buena.
El perro de Fabiola es de la raza pomerania, pequeño, peludo y simpático. Apesadumbrada, la mujer tuvo que regalarlo porque al decir de su pareja Calabaza “es un perro de puta”, frase que de probarse en la Justicia es escandalosamente machista.
Esta revelación que viene del entorno de la propia ex mujer de Fernández, cobra relevancia ahora y está bajo investigación judicial, junto con los videos, de los cuales se vio sólo uno, de características tan desopilantes como berretas.
Que haya hecho Alberto Fernández con su vida privada importa un bledo, lo grave es que haya utilizado inmuebles tan caros a los sentimientos de la gente como la Casa Rosada para tener citas amorosas clandestinas, muchas de ellas escenificadas durante la pandemia.
Alberto negó todo y acusó a Fabiola de usar fotos truchas como la del ojo negro. Dijo que no fue una trompada sino el efecto de un botox mal hecho, cosa que médicos especialistas en la materia aseguran que es muy difícil de comprobar… Habló un buen tiempo para desmentir a la ex primera dama que le dio duro y parejo, tanto ante Infobae, donde dio una exclusiva como en la Justicia.

Enemigos íntimos
El caso está en manos del juez Julián Ercolini a quien seguramente Alberto Fernández va a recusar porque son viejos enemigos y enemistados sin chances de reconciliación, al menos por ahora.
Ercolini y el ex presidente eran profesores adjuntos de la cátedra que conducía el prestigioso jurista Esteban Righi, ex Procurador General de la Nación, fallecido en 2019. Poco después, organizaciones vinculadas al derecho le hicieron un homenaje y Alberto fue uno de los oradores. En su discurso dijo: en la cátedra había otro profesor adjunto al que no voy a nombrar porque hoy es un juez indigno. Teléfono para Ercolini, hoy a cargo de la causa.
Por eso, hay que entender la entrelínea de las declaraciones recientes del magistrado: “No habrá venganza”.
El caso conmociona y daña a toda la clase política argentina. Alberto Fernández está acusado por un delito tan aberrante como miserable. Más allá de los tiempos de la justicia, hoy el ex presidente está liquidado y el peronismo sufre las consecuencias. Disfruta Javier Milei.
¿El peronismo de Córdoba? Por ahora no hubo expresiones de sus conductores, aunque no suele ser el estilo de Juan Schiaretti meterse con este tipo de cosas. Tampoco Martín Llaryora dijo una palabra.
Es una novela que seguirá, vaya a saber hasta cuándo.





