La economía argentina podría experimentar un cambio radical en el otoño de 2025, marcando el fin del cepo cambiario y abriendo las puertas a una recalificación crediticia internacional. Así lo proyecta el analista económico Salvador Di Stefano, quien destaca una serie de condiciones necesarias para este hito: la capitalización del Banco Central, el mantenimiento del superávit fiscal y la eliminación del cepo cambiario.
Un acuerdo clave con el FMI
El gobierno argentino está en conversaciones avanzadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un acuerdo que incluiría un desembolso de 26.000 millones de dólares. Este monto estaría destinado a fortalecer las reservas del Banco Central, lo que permitiría garantizar los pagos de deuda y abriría el camino hacia la liberación del mercado cambiario. Además, según Di Stefano, el gobierno no ha utilizado operaciones de crédito con garantía de oro, lo que mantiene margen de maniobra para consolidar la capitalización del Banco Central.
Calendario y contexto internacional
La salida del cepo podría concretarse en el segundo trimestre de 2025, en un marco influido por eventos internacionales clave: la reunión de la Reserva Federal de EE.UU. el 18 de diciembre de 2024, la asunción de Donald Trump como presidente de EE.UU. el 20 de enero de 2025 y las posteriores reuniones de la Fed en enero y marzo de ese año. Di Stefano anticipa que las tasas de interés en Estados Unidos podrían disminuir a un rango de 3,75%-4,0% anual para marzo de 2025, un factor que incidiría en las tasas locales de depósitos y préstamos en dólares tras la eliminación del cepo.
Impacto en el mercado de capitales
La recalificación de Argentina en los mercados internacionales, con la posible obtención de una calificación crediticia B, podría generar un fuerte atractivo hacia los activos financieros nacionales. Esto posicionaría a los bonos soberanos y las acciones en niveles significativamente superiores a los actuales, atrayendo inversiones y dinamizando el mercado de capitales.
“La eliminación del cepo es la llave que abre la puerta a la recalificación del país. Si esto ocurre, veremos subas importantes en los valores de bonos y acciones”, explica Di Stefano.
Perspectivas económicas hacia 2025
El analista también anticipa un año 2025 con un fuerte rebote económico. La combinación de un Banco Central saneado, superávit fiscal y acceso a mercados internacionales permitiría al gobierno no solo cumplir con sus compromisos de deuda, sino también impulsar la actividad económica de cara a las elecciones legislativas de ese año. Además, un posible acuerdo comercial con Estados Unidos podría potenciar sectores como la minería, el petróleo, el gas, la ganadería y los limones.
Cambio de paradigma financiero
Di Stefano señala que, con el nuevo escenario, el peso podría ganar reputación como moneda de ahorro, mientras que los créditos en dólares se posicionarían como una herramienta atractiva. Este cambio desafía las lógicas financieras predominantes en las últimas dos décadas, donde el dólar era la moneda de refugio por excelencia.
“Chau cepo, chau dólar; bienvenidos bonos, acciones y propiedades. La clave estará en invertir en activos que generen flujos, especialmente en sectores como energía, que serán protagonistas en 2025”, concluye el analista.
Hacia un otoño de brotes verdes
Si estas proyecciones se concretan, el otoño de 2025 no será un período de hojas secas, sino de brotes verdes para la economía argentina, con un mercado de capitales en plena expansión y la oportunidad de sentar las bases para un crecimiento genuino en los años siguientes. La recalificación no solo representaría un logro económico, sino también una señal de confianza hacia el futuro del país





