Por Eduardo Bocco. Finalmente, y tras casi dos meses de dar vueltas y de pasarse la pelota uno a otro sin tomar ninguna definición, el peronismo mandó a Myriam Prunotto a difundir una lista de empleados contratados y monotributistas de la Legislatura de Córdoba que dejó algunas certezas y muchísimas dudas.
Primero, porque no hubo la menor explicación sobre qué tareas cumplen esos contratados o monotributistas y sólo algunos tienen la descripción sobre con qué legislador prestan funciones.
Segundo, los exintendentes contratados aparecen como “los malos de la película”, pero hay que recordar que llegaron al Poder Legislativo a instancias del propio Gobierno, cuando decidió compensarlos por haberles prohibido la re-reelección en sus municipios o comunas. Así se sumaron y allí algunos desplegaron una variopinta actividad. Otros tuvieron una función contemplativa.
Lo cierto es que al cabo de esta difusión de la lista se los ve como los grandes perdedores de la historia. En el medio, en el propio peronismo hay sospechas. ¿Sospechas de qué? Conspicuos legisladores sugieren que la que se difundió no sería la lista original y que se habrían protegido algunos nombres. Eso fue y será desmentido en forma categórica pero algunas calificadas voces del peronismo deslizaron que “hubo maquillaje, aunque nunca va a ser reconocido de manera oficial”.
Lo que pasa aquí es que el peronismo cometió errores graves. A lo largo de casi dos meses evitó dar respuestas concretas sobre el punto y difundir las listas. Soportó embates muy fuertes de todo el arco opositor y pagó los costos políticos. Y terminó dando la nómina, por lo que parece que la demora no tuvo mayor sentido.
La gran perjudicada fue la vicegobernadora Myrian Prunotto, quien se dice que tampoco hizo mucho para transparentar la situación y, encima, se fue de vacaciones a Nueva York en medio de la tormenta. Y, además mintió porque mandó a decir que se encontraba de descanso en la localidad de Ongamira.
Habría que ver qué tuvo que ver con todo esto el gobernador Martín Llaryora, quien supo cómo era la situación desde el primer momento y trató de manejar las alternativas del escándalo por teléfono.
Desde el sábado pasado, el oficialismo provincial puso primera en un objetivo que le está dando resultado: tapar el escándalo en la Legislatura y hacer desaparecer el tema de la opinión pública.

Cada vez falta menos para las definiciones electorales y el PJ no quiere quedar pegado con ningún tema ríspido. Por ahora, camina en puntas de pie, evita confrontar con el presidente Javier Milei y sólo se dedica a pegarle duro y parejo a sus principales opositores: Luis Juez y Rodrigo de Loredo.
Es que los dos legisladores nacionales podrían ser candidatos en octubre dadas determinadas circunstancias y el resultado puede complicarse. Las encuestas serán un insumo imprescindible sobre todo para Juan Schiaretti, quien está lejos de definirse. Es más, lo pensará hasta último momento y ese último momento será el 17 de agosto, cuando venzan los plazos para presentar listas de candidatos para los comicios legislativos del 26 de octubre.





