El mercado argentino atraviesa semanas de extrema volatilidad, marcadas por la falta de liquidez y la incertidumbre política. Sin embargo, en este escenario complejo, los pesos parecen ofrecer más oportunidades que el dólar. “La inversión en pesos te hace rey”, resume Salvador Di Stéfano en su último informe, donde analiza el impacto de las nuevas medidas del Banco Central y la estrategia que deberían adoptar las empresas e inversores.
La autoridad monetaria elevó las tasas de interés y endureció las condiciones de crédito. Hoy, el financiamiento representa apenas el 10,9% del PBI, de los cuales un 4% está atado a tasas variables y resulta el más golpeado por la suba. Esto deja a gran parte del sector informal —que representa la mitad de la economía— fuera de la órbita del ajuste, aunque genera serias complicaciones en la cadena de pagos para aquellas empresas que dependen de adelantos de cuenta corriente, tarjetas o descuento de cheques.
El gobierno ya había anticipado que su plan económico incluía un incremento gradual de encajes bancarios hasta 2025. La eliminación de las LEFI aceleró esa tendencia, drenando liquidez para evitar una corrida hacia el dólar o una mayor presión inflacionaria. El mensaje es claro: tasas positivas y un sistema financiero más rígido serán la norma en los próximos meses.

Bonos en pesos: la estrella del mercado
En este contexto, los instrumentos en moneda local se vuelven cada vez más atractivos. Uno de los destacados es el Boncap dual TTD26, que ajusta por la tasa de plazo fijo (Tamar) y actualmente ofrece una paridad del 88,6%. Aunque es improbable que mantenga un rendimiento cercano al 97% anual proyectado, su valor técnico ya capturado garantiza un piso de ganancia del 12,9%, con potencial de superar el 40% en dólares si las tasas bajan y el tipo de cambio se mantiene estable.
“Claramente es el bono más atractivo del mercado, porque su cupón de ajuste captura la volatilidad diaria de la tasa”, destaca Di Stéfano.
El dólar, con poco combustible
Pese a la búsqueda de cobertura cambiaria por parte de los inversores, el analista considera que el dólar enfrenta límites estructurales para sostener una escalada. Con un Banco Central decidido a absorber liquidez y tasas reales positivas, la divisa estadounidense tiene menos espacio para convalidar precios más altos, salvo que el escenario político vuelva a encender alarmas.
De cara a octubre y noviembre, Di Stéfano advierte que no habrá grandes cambios en el rumbo económico: “El plan será el mismo. Hay que planificar con la certeza de que se viene más de lo mismo. Y en este esquema, la inversión en pesos hoy es la que te hará rey a mediano plazo”.





