Desde su fundación en 1982 en el barrio Monseñor Pablo Cabrera de Córdoba, Pintecord ha evolucionado hasta convertirse en una de las principales empresas del rubro en la región. Fundada por Jorge Pavan, la empresa surgió a partir de la necesidad de descentralizar la venta de pinturas, tradicionalmente concentrada en el centro de la ciudad. Desde entonces, la estrategia de la compañía ha estado basada en identificar y cubrir las necesidades del cliente, una filosofía que sigue vigente hasta el día de hoy.
Crecimiento y transformación En los años 90, Pintecord marcó un hito con su alianza estratégica con Sherwin-Williams, lo que le permitió ingresar con fuerza al mercado de la construcción. En paralelo, la empresa innovó con la creación de «concept stores», pinturerías de autoservicio que rompieron con el modelo tradicional de atención tras un mostrador.
«Diseñamos las concept stores para que el consumidor tenga mayor autonomía en su elección de productos», explica Tania Pavan. Estas tiendas incorporaron estrategias como la exhibición de productos en góndolas bajas y la creación de espacios dedicados a la selección de colores, mejorando la experiencia del cliente. Además, se implementaron capacitaciones para consumidores finales y profesionales, empoderándolos con conocimiento sobre los productos.
Conscientes de los cambios en los hábitos de compra, Pintecord ha comenzado a desarrollar una estrategia digital. Sin embargo, Tania y Julieta reconocen que existe cierta reticencia por parte de los consumidores a la compra online de pinturas, debido a la falta de conocimiento y a la fuerte influencia de los aplicadores tradicionales.
«El desafío es acompañar al cliente en esta transición, sin perder la cercanía y el asesoramiento personalizado que nos caracteriza», señala Julieta.
Un ejemplo de su capacidad de adaptación es el rediseño de su local en el Hiper Libertad. A diferencia de los tradicionales puntos de venta repletos de latas de pintura, este espacio prioriza la exhibición del producto aplicado, permitiendo que el cliente visualice el resultado final antes de realizar su compra.
«Fue una apuesta arriesgada, pero nos demostró que los cambios deben acompañar al consumidor», afirma la empresaria.
La Transición generacional Pintecord es una empresa familiar, y como tal, ha debido enfrentar el desafío de la sucesión. Tania asumió la gerencia general tras su hermano, en un proceso que fue planificado con la creación de un protocolo familiar durante la pandemia. Este protocolo estableció la rotación de la gerencia general cada cuatro años entre los cinco hermanos, quienes conforman el directorio.
«Ser parte de una empresa familiar requiere profesionalización. No alcanza con ser ‘hijo de’, hay que estudiar, capacitarse y desafiarse constantemente», afirma Julieta.
Uno de los valores fundamentales en esta transición ha sido la honestidad y la comunicación abierta dentro de la familia, estableciendo límites claros entre la dinámica empresarial y la relación familiar.
«Sabemos que lo más importante es mantener nuestra relación como hermanos, por eso hemos tomado decisiones que nos permiten separar la familia del negocio», explican.

Proyectos a Futuro Uno de los principales desafíos que enfrenta Pintecord es expandir su posicionamiento más allá de la pintura. La empresa busca consolidarse como referente en «productos para la terminación de superficies, fáciles de aplicar, livianos y de bajo desperdicio».
Si bien no se han anunciado planes concretos de expansión a otras provincias o países, la posibilidad está sobre la mesa.





