Por Eduardo Bocco. Martín Llaryora volvió a desafiar a Javier Milei al disponer un aumento para los jubilados provinciales con haberes más retrasados lo que cayó bastante pesado en la Casa Rosada, aunque tras las primeras horas del anuncio del gobernador ningún funcionario nacional pronunció palabra alguna.
Como si esto fuera poco, el gobernador bonaerense Axel Kicillof se sumó al coro de opinadores y elogió la actitud de Córdoba. La situación hizo ruido en el oficialismo libertario porque si hay una cosa que el triángulo de hierro no quiere es un frente común de Buenos Aires con Córdoba y Santa Fe. Esto, dicho por los propios hombres y mujeres que desfilan a diario por el despacho presidencial y la Quinta de Olivos.
Llaryora hizo de inmediato una propaganda en la que aparece dando el anuncio como si se tratara de un discurso oficial, realizado en cadena. Una estrategia publicitaria fuerte para impactar en la sociedad, a la que invita a realizar comparaciones.
Ahora, el presidente debe evaluar cuándo veta la ley que mejora la condición económica de los jubilados, a quienes destrató –tanto él como sus adláteres– a los que envió al fondo del mar e insultó casi de manera permanente, aunque en los últimos tiempos el nivel de agravios verbales se redujo. Ya ninguno de sus aplaudidores habla de “viejos meados” para referirse a los pasivos, aunque insisten en que los jubilados no están tan mal, evocando al ministro de Economía Luis “Toto” Caputo.
Se viene el estallido ¿Por qué ahora? La respuesta es obvia: simplemente porque el gobernador decidió acelerar antes del estallido de la campaña electoral, o convertir este anuncio en la primera pieza de campaña para incomodar al poder central y obligarlo a dar respuestas certeras. Deberá verse si Milei redobla la apuesta o si, de alguna manera, para la pelota y evita la acción que inhibe a las leyes en forma inmediata.
Llaryora puso la estocada y le dejó el camino libre a Juan Schiaretti, quien será el candidato pero recién lo dirá públicamente apenas un puñado de horas antes del vencimiento del plazo para presentar candidatos.
Al exgobernador le viene dando resultados la estrategia de jugar a las escondidas porque logra que, sin hablar, todo el mundo político hable de su candidatura lo que le sirve para, al menos, mantener su elevada imagen positiva.

Al peronismo, sólo le falta resolver la candidata al segundo puesto lo cual no está definido, por más que se diga que Natalia de la Sota no está más en los planes y que Myrian Prunotto lo escoltará en la boleta.
La eventual llegada de Prunotto a la lista de candidatos a diputados nacionales tiene dos miradas: por un lado un golpe a los detractores de Prunotto, que ven cómo la dirigente sigue figurando en los planes de los caciques mayores del justicialismo. Por el otro, el festejo por ahora disimulado de los detractores, quienes no ven la hora de que la vice ponga los pies en polvorosa y tome distancia del edificio más coqueto de la provincia: la sede de la Legislatura.





