Por Eduardo Bocco. Toda Córdoba capital ve como apagada la gestión municipal y hay cosas que a la gente no le gusta, con algunos puntos distintivos: el funcionamiento de la Guardia Urbana, la higiene en las calles, especialmente en el Centro y algunos barrios con alta densidad de bares y restaurantes; y los servicios de transporte urbano, que siguen malhumorando a los usuarios.
El enojo popular con la Guardia Urbana crece con el correr de los días y los vecinos opinan –con fastidio- que el organismo creado para apoyar a la Policía a combatir la inseguridad- se ha convertido en un organismo recaudador ya que muchos móviles fueron sorprendidos labrando multas a vehículos mal estacionados en diferentes zonas de la ciudad. “La división fue creada para otra cosa”, reconocen en el peronismo.
El gobernador Martín Llaryora decidió meter mano y habló con el intendente Daniel Passerini: de allí salió la idea de exigir la renuncia de la mayoría de los funcionarios, muchos de los cuales serán ratificados en sus puestos. Algunas áreas, a juicio de los gobernantes, necesitan oxigenación urgente.
Se vienen las elecciones de medio turno y Llaryora no quiere transitar por un camino de ripio y detonado. Si los candidatos de la oposición son Luis Juez o Rodrigo de Loredo “nos pueden dar una paliza” en la capital provincial, pronosticó un ladero del gobernador.
El jefe del Ejecutivo provincial hace números y recuerda que le sacó de la boca la victoria al radicalismo en la ciudad de Córdoba en 2023, cuando Passerini le ganó sobre la hora al radical Rodrigo de Loredo que dos semanas antes de los comicios daba la vuelta olímpica celebrando lo que presumía una segura victoria.
El peronismo recuperó el gobierno en Capital después de varias décadas y ahora esa fortaleza comienza a desgastarse, motivo por el cual el PJ pondrá su ejército político en la calle para torcer la situación que es crítica, especialmente por la falta de fondos, ya que la Nación cortó cualquier tipo de ayuda financiera.
El municipio consiguió algunos fondos y comenzó con un plan de reparación de las calles, que es incómodo porque provoca muchos desvíos en el tránsito. Pero obviamente la obra dará sus frutos cuando se termine, aunque mientras tanto hay que aguantar.
Llaryora quiere ver obreros trabajando en las calles, por eso apura con el tema porque está convencido que le traerá réditos a la gestión del actual intendente. Además, las inversiones en Capital (más que módicas) apuntarán a sostener el caudal electoral en las elecciones de medio término del 26 de octubre. Y también son un cimiento para las de 2027, en las que Llaryora probablemente intente su reelección, salvo que procure alcanzar el sueño de ser candidato presidencial en la alianza que se armará por la ancha avenida del medio y en las que deberá acordar con su mentor, el exgobernador Juan Schiaretti, con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y con el mandatario entrerriano, Rogelio Frigerio, entre otros. De allí podría salir el rival de Javier Milei, si es que el presidente va por su reelección. Pero para el 27 falta mucho todavía. Deberán picar mucha piedra.





