Por Eduardo Bocco. “O vamos juntos en todos lados o vamos separados; trampas al electorado, no, acuerdo, porque esa fue siempre mi posición: Poner todas las ideas sobre la mesa, cumplir con la palabra como nosotros hicimos este año, ser absolutamente transparentes con el electorado y, ante todo, cuidar la República”. Así se despachó Mauricio Macri para contestar la apretada de Javier Milei al PRO sobre las elecciones parlamentarias de medio término que se realizarán el año que viene.
Milei había dicho que, para una alianza electoral con el partido de Macri, había que ir juntos en todo el país, no en algunos distritos de manera selectiva. “Todo o nada”, fue lo que quiso decir Milei.
Macri se tomó un día para contestar y fue a la carga, contándole las costillas al número uno del país. Dijo que el presidente tiene razón cuando dice que hay que ir juntos en todo el país, pero le aplicó un cros al mentón cuando afirmó: poner todas las ideas sobre la mesa, cumplir con la palabra, ser transparentes con el electorado y por sobre todo cuidar la República.
Obviamente, expuso lo que considera grandes y graves falencias de la administración de los hermanos Milei. En otras palabras, el ex presidente acusó a los Milei que su socio no le cuenta todo, que no cumple con su palabra, que no es transparente con el electorado y que no cuida la República. Graves acusaciones.
“Lo bardeó en todos los colores”, dijo un hombre del PRO cordobés al definir el contragolpe del jugador de bridge.
Lo cierto es que en medio de esta pelea que se transparentó sorpresivamente, existen una serie de elementos que también aportan ingredientes electorales, tanto a esta disputa como a todas las fuerzas electorales.
El elemento distintivo es saber si habrá Paso (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias). El Gobierno no logró convocar a extraordinarias por lo cual su tratamiento quedó sin ningún tipo de chances.
Sin embargo, el ala dura de La Libertad Avanza sigue con el tema y tratará de imponerlo en marzo, cuando se reabra el período de sesiones ordinarias del Congreso nacional. Es posible que si el tema se debate cuente con el apoyo del peronismo de Córdoba –hasta ahora llamado cordobesismo– porque, por ejemplo, Juan Schiaretti nunca se sintió cómodo con este proceso electoral previo a las elecciones generales. Incluso en Córdoba nunca se aplicó.
Hasta el dialoguista jefe de Gabinete Guillermo Francos fue enérgico al rechazar las Paso y argumentó razones económicas porque dijo que el país se ahorraría algo menos de 200 millones de dólares y también estimó que se trata de un mecanismo incómodo para los ciudadanos, que se viene aplicando desde 2011.
A su vez, el PRO Córdoba navega en un mar de incertidumbres. Al disponer la intervención del distrito provincial, Macri no hizo lo que pregona: ser transparentes.
La designada interventora, Laura Alonso, todavía no llegó a Córdoba, al menos no hay noticias de que ello haya sucedido. Se supone que este distrito hará lo que Macri diga que hay que hacer, ya que su flamante delegada es una ultramacrista de pura cepa.
Todo indica que habría unidad y que la lista integrada por un sector de la UCR, el PRO y La Libertad Avanza, sería liderada por el radical Rodrigo de Loredo ya que los otros dos socios políticos no tienen ningún nombre que ni siquiera le pueda dar pelea al excandidato a intendente de Córdoba. Es de manual.
En el medio, seguirán las internas crudas, las peleítas de cotillón y se tirarán con balitas de fogueo. Una novela ya conocida por todos.





