En 2024, Argentina alcanzó el equilibrio fiscal tanto a nivel nacional como provincial, un logro significativo en el contexto económico del país. Sin embargo, el desafío ahora es sostener este equilibrio a través de un superávit primario que garantice la sustentabilidad fiscal y permita evitar el crecimiento de la deuda pública en términos del PIB.
Según el análisis de los economistas de Fundación Mediterránea, Marcelo Capello y Nicolás Cámpoli, los principales desafíos fiscales incluyen la eficiencia del gasto público, la simplificación administrativa y la reducción de la presión tributaria. En este sentido, la necesidad de ejecutar reformas que mejoren la competitividad del país es clave para consolidar el crecimiento económico en un contexto de tipo de cambio real bajo y de mayor inversión en sectores como la energía y la minería.

Reformas fiscales y la carga de los impuestos distorsivos
Uno de los aspectos fundamentales para mejorar la competitividad es la reducción del peso de los impuestos más distorsivos. Entre los tributos que requieren revisión se encuentran los Derechos de Exportación (DEX) y el Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (IDCB) a nivel nacional, el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB) y el Impuesto a los Sellos a nivel provincial, y la Tasa de Seguridad e Higiene (TSH) a nivel municipal.
La participación de estos impuestos en la economía ha aumentado en los últimos años. En 2015 representaban un 7,9% del PIB, mientras que en 2024 alcanzaron el 8,6%. Sin embargo, se espera que en 2025 la carga tributaria de estos impuestos disminuya al 7,6% del PIB, impulsada por la eliminación del impuesto PAÍS y la reducción de los DEX.
Para consolidar esta tendencia, se requiere un acuerdo fiscal entre la Nación y las provincias, y entre estas últimas con los municipios, que limite el crecimiento del gasto público y canalice los excedentes fiscales hacia la eliminación progresiva de los impuestos distorsivos. Según Capello y Cámpoli, el IDCB podría subsistir solo a cuenta del IVA y Ganancias, mientras que los impuestos provinciales y municipales como Sellos, IIBB y TSH deberían ser reducidos o reformulados para minimizar su impacto negativo en la actividad económica.

Infraestructura: una clave para la competitividad
Otro aspecto crucial para mejorar la competitividad es la inversión en infraestructura, tanto pública como privada. En 2024, la inversión total en el país se situó en el 16% del PIB, muy por debajo del 25% necesario para impulsar un crecimiento económico sostenido. La inversión pública, una de las partidas más afectadas por el ajuste fiscal, cayó al 1,3% del PIB en 2024, la cifra más baja de la última década.
El déficit de inversión en infraestructura se refleja en la posición de Argentina en el Ranking de Infraestructura del Índice de Competitividad Mundial del IMD, donde en 2024 se ubicó en el puesto 56°, por detrás de Chile y Colombia, pero por delante de Brasil, México y Perú.
Para revertir esta situación, los economistas señalan que se requiere un mayor esfuerzo en financiación pública y el fortalecimiento de mecanismos de participación público-privada (PPP). Sin embargo, advierten que el éxito de estos esquemas dependerá de la capacidad del Estado para diseñar, licitar y supervisar adecuadamente los proyectos, superando los obstáculos regulatorios e institucionales que han dificultado su implementación en el pasado.
Perspectivas para 2025 y el futuro económico
El camino hacia una economía más competitiva requiere de un enfoque integral que combine disciplina fiscal, reducción de la presión tributaria y mayor inversión en infraestructura. Si bien el equilibrio fiscal alcanzado en 2024 representa un avance significativo, el desafío radica en sostenerlo sin afectar el crecimiento económico.
Para 2025, se espera que las políticas fiscales y de competitividad continúen en la agenda económica, con reformas que permitan una mejor asignación de los recursos y una mayor atracción de inversiones. La clave estará en lograr un equilibrio entre la estabilidad macroeconómica y el desarrollo de condiciones favorables para la producción y el comercio exterior, asegurando un crecimiento sustentable a largo plazo.





