En el pintoresco pueblo de San Javier, elegido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) como uno de los más lindos de la Argentina, se alza Posada & Bodega La Matilde, un espacio que fusiona turismo rural, enoturismo y experiencias de bienestar en un entorno natural único, al pie de las Sierras Grandes.
Con una propuesta que invita a desconectarse del ritmo urbano y reconectar con la esencia de la tierra, La Matilde ofrece desde cabalgatas por el monte hasta meriendas campestres en materas tradicionales, pasando por masajes en plena arboleda o clases de yoga rodeados de vegetación autóctona.
Una posada sustentable con identidad propia
Inspirada en los viejos cascos de estancia argentinos, la posada fue diseñada bajo criterios de sustentabilidad ambiental, construida íntegramente en adobe con muros de tierra natural que garantizan confort, eficiencia energética y bajo impacto en el entorno.

Dispone de ocho habitaciones clásicas y dos superiores, todas con galerías privadas, estufas a leña y ventanales con vistas al campo o a las Altas Cumbres. Una de ellas está adaptada para personas con movilidad reducida. El mobiliario, de autor y a medida, convive con mantas de lana tejidas a mano y amenities orgánicos y biodegradables.
En los espacios comunes, como la sala de estar con su gran hogar de piedra, reina un ambiente cálido acompañado de música que evoca al campo. El restaurante DeAdobe completa la experiencia con una cocina de autor de kilómetro cero, elaborada con vegetales orgánicos de la finca y productos locales.
El vino como identidad
La Matilde también se distingue por su bodega boutique, que trabaja con viñedos orgánicos y biodinámicos de seis hectáreas donde cultivan Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat. Con mínima intervención y vinificación en vasijas de concreto ovoides, logran vinos que transmiten la esencia del terroir de Traslasierra, a 800 metros sobre el nivel del mar.
La propuesta enoturística incluye caminatas entre viñedos, catas al atardecer y almuerzos por pasos maridados con vinos propios, como el Nueva Luna Malbec Rosé, el Sierra Roja Tannat joven, la línea Ladrón de Corazones (Malbec, Tannat y corte) y etiquetas más complejas como Esperando los Vientos o Segunda Mirada.

Córdoba vitivinícola: tradición y futuro
La experiencia de La Matilde se enmarca en la tradición vitivinícola cordobesa, que remonta sus raíces a más de 400 años atrás con los jesuitas y que hoy se consolida con bodegas premiadas en distintos puntos de la provincia.
“En La Matilde buscamos que cada huésped pueda relajarse, experimentar y saborear la autenticidad de nuestra tierra”, expresan desde la posada, que abre sus puertas durante todo el año para turistas y amantes del vino.





