La oposición fracasó hoy en su intento de revertir el veto presidencial de Javier Milei a la nueva fórmula de movilidad jubilatoria en la Cámara de Diputados. La votación terminó más holgada a favor de la Casa Rosada de lo que se anticipaba hace apenas dos semanas gracias al cambio de posición de una parte importante del bloque UCR -que había convocado a la sesión- y de Innovación Federal. El resultado final fue 153 a favor, 87 en contra y 8 abstenciones.
La oposición fracasó este miércoles en su intento de revertir el veto presidencial de Javier Milei a la nueva fórmula de movilidad jubilatoria en la Cámara de Diputados. La votación terminó más holgada a favor de la Casa Rosada de lo que se anticipaba hace apenas dos semanas gracias al cambio de posición de una parte importante del bloque UCR -que había convocado a la sesión- y de Innovación Federal. El resultado final fue 153 a favor, 87 en contra y 8 abstenciones, según destacó Infobae.
A pocos minutos se confirmarse el veto presidencial, comenzaron a registrarse enfrentamientos entre manifestantes, vecinos y miembros de organizaciones sociales contra la Policía Federal y Prefectura en inmediaciones al Congreso de la Nación.


La ley sancionada hace apenas tres semanas en el Senado establecía una actualización por IPC de las jubilaciones más un plus de 8,1% retroactivo a enero. También incluía el pago de las deudas de las cajas previsionales provinciales -13 distritos no transfirieron a Nación-, el desembolso de todos los juicios previsionales con sentencia firme y un aumento anual adicional en marzo según la diferencia entre el índice Ripte y el IPC.
Desde el principio el propio Milei había adelantado que la vetaría la ley porque implicaba un costo fiscal de 1,2 puntos del PBI que arruinaría el superávit fiscal, base de su programa económico.
El resultado de la votación supone un duro golpe a las distintas fuerzas de la oposición e incluso de la llamada oposición dialoguista como el PRO y la UCR que vio desgranarse la cohesión que mostró en otras votaciones. Es, en particular, un duro golpe para el radical Rodrigo de Loredo que no pudo lograr la unificación para sostener una reforma que implicaba algo de recuperación a los licuados ingresos de los jubilados.





