Argentina no necesita una devaluación, sino financiamiento para extender los vencimientos de capital y reducir el riesgo país. Esa es la mirada del analista Salvador Di Stéfano, quien sostiene que un eventual acuerdo con Estados Unidos podría cambiar de manera inmediata el escenario financiero y macroeconómico del país.
“El país exhibe sistemáticamente superávit fiscal: los ingresos cubren los gastos y los intereses de la deuda, lo que evita que la deuda pública aumente. El problema es la falta de crédito para renovar el capital, lo que obliga a usar reservas propias y genera tensión en el Banco Central”, explica.
Un stock de deuda que se achicó
El análisis destaca que la deuda consolidada del Tesoro y el Banco Central sumaba U$S 488.015 millones en noviembre de 2023 y descendió a U$S 465.995 millones para agosto de 2025. “Son U$S 22.021 millones menos. Esto demuestra que se está pagando capital con recursos propios, algo insostenible para cualquier economía golpeada como la argentina”, señala Di Stéfano.
Según su planteo, como en la mayoría de los países, los intereses se pagan y el capital se renueva. Si el PBI crece, la relación deuda/PBI mejora y la sustentabilidad aumenta.

Cómo se compone la deuda
El stock de deuda del Tesoro asciende a U$S 465.352 millones, el 66,1% del PBI. Pero Di Stéfano subraya que no toda esa cifra es relevante para medir el riesgo:
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Deuda intraestatal: U$S 207.934 millones (44,7%). Son pasivos entre organismos públicos como BCRA, ANSES u otros entes. “No es una deuda exigible. El Estado se debe a sí mismo”, sostiene.
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Deuda con privados: U$S 161.876 millones (34,8%). Es la más sensible. “Hoy vale aproximadamente el 55%. Si el gobierno quisiera recomprarla, necesitaría apenas U$S 89.032 millones. Representa solo el 23% del PBI”.
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Deuda con FMI y organismos multilaterales: U$S 95.542 millones (20,5%), equivalentes al 13,6% del PBI. Su renovación, remarca, depende más de cuestiones políticas que financieras.
Sumando la deuda con privados y organismos internacionales, la porción realmente exigible ronda los U$S 257.418 millones, un 36,6% del PBI.

Quién financió a la Argentina
El analista rescata un dato que suele pasar desapercibido en el debate público: entre 2017 y 2025, el endeudamiento con privados creció en U$S 45.451 millones, pero con organismos multilaterales y el FMI aumentó en U$S 68.115 millones. “En los últimos ocho años, quienes más nos prestaron fueron el FMI y los organismos internacionales, a razón de U$S 8.514 millones por año. Sin esa asistencia, hubiéramos enfrentado una hiperinflación o una devaluación aún más fuerte”, afirma.
En paralelo, las personas humanas compraron dólares por U$S 118.797 millones entre 2017 y 2025. “No es una crítica: defendieron sus ahorros. Pero si comparamos quién puso más plata, el FMI aportó más que todos los argentinos juntos”, ironiza.
El verdadero cuello de botella
“El gobierno pagó todos los vencimientos. La deuda es pagable. Lo difícil es renovar el capital. Eso golpea el precio de los bonos y eleva el riesgo país”, resume Di Stéfano.
Su hipótesis central es que un aval de Estados Unidos al gobierno argentino actuaría como señal clave para el mercado: “Si el Tesoro de Estados Unidos respalda al país, los bonos no deberían rendir 15% anual, sino cerca del 9%. Eso implicaría una suba fuerte de todos los activos argentinos. Y el dólar dejaría de ser una preocupación”.

Efectos en la economía real
Una caída del riesgo país, asegura, tendría un efecto multiplicador:
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Facilitaría la renovación del capital de deuda.
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Reduciría el costo del financiamiento corporativo externo.
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Liberaría espacio para bajar tasas internas.
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Mejoraría el acceso al crédito para pymes.
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Reactivaría bonos, acciones y mercados en pesos.
A esto suma la necesidad de avanzar con reformas fiscales, laborales y previsionales, y un programa monetario que consolide la baja inflacionaria. “La inflación acumulará cinco meses consecutivos por debajo del 2% mensual. Ahora debe bajar la tasa de interés”, advierte.
El cambio de foco: del dólar al riesgo país
Para Di Stéfano, seguir discutiendo el tipo de cambio es mirar el problema equivocado: “No es el dólar. Es el riesgo país lo que frena el crecimiento. Si logramos renovar la deuda a más plazo y menos tasa, los argentinos podrían invertir más en pesos y menos en dólares”.
Entre 2003 y hoy, las personas compraron U$S 237.215 millones. “La obsesión por pensar que Argentina no tiene salida debe cambiar”, concluye.





