En un mundo cada vez más dependiente de la tecnología, la inteligencia artificial no solo revoluciona la forma en que vivimos y trabajamos, sino que también plantea preguntas fundamentales sobre ética, privacidad y el futuro de la humanidad. Frente a este panorama incierto, Santex desarrolló «La Liga del Bien de la Inteligencia Artificial».
“La Liga del Bien de la IA” es un espacio que reúne a especialistas de la academia, empresas y tecnólogos con el objetivo de analizar el impacto, las mejores prácticas y el futuro de la inteligencia artificial. Según Juan Santiago, director de Santex, la misión de esta iniciativa es clara: “Buscamos diseñar un nuevo mapa ético para la aplicación de la IA. Nos interesa entender cómo podemos utilizar esta tecnología de manera que no solo beneficie a los negocios, sino también al bienestar de las personas y del medio ambiente”.
Para Santiago, la IA ocupa un lugar central en la estrategia de Santex por dos razones fundamentales. “Por un lado, es una herramienta disruptiva que nos permite desarrollar soluciones más innovadoras para nuestros clientes. Pero, por otro lado, la IA también nos plantea un reto filosófico: cómo la tecnología se alinea con los valores y la ética en un mundo cada vez más acelerado y superficial”, explicó.

La carrera por los datos: el nuevo oro digital
Uno de los temas más urgentes que analiza Santiago es la cuestión de los datos. Santiago destaca que estamos viviendo un cambio de paradigma donde «el dato es la nueva moneda». Según estimaciones, en 2025 se espera una inversión global de US$244 mil millones en proyectos de IA, cifra que podría alcanzar los US$820 mil millones en 2030. “El 52% del capital de riesgo se está destinando al desarrollo de productos basados en IA desde la aparición de herramientas como ChatGPT. Esto demuestra que el enfoque de las empresas y gobiernos está en recolectar datos, porque saben que los datos son lo que realmente va a valer en los próximos años”, señaló.
Sin embargo, esta carrera por los datos no está exenta de riesgos. Santiago advierte que “ningún gobierno ni empresa querrá limitar la recolección de datos por temor a quedarse fuera de esta revolución tecnológica”. Esto plantea serios interrogantes sobre la regulación y la propiedad de la información personal, un tema que la sociedad aún no ha terminado de resolver.
Dependencia tecnológica y calidad de vida
Santiago también reflexionó sobre el costo humano y social de la dependencia tecnológica. “Vivimos en un mundo híper conectado, donde la productividad y la generación de recursos económicos nos han llevado a estar disponibles 24/7. Las herramientas que supuestamente mejoran nuestra calidad de vida también nos hacen prisioneros, porque una vez que nos acostumbramos a esos beneficios, es casi imposible renunciar a ellos”, comentó.

Para el director de Santex, la sociedad actual vive de manera líquida y superficial, lo que significa que las cosas impactan menos y carecen de profundidad. “La tecnología ha facilitado muchas cosas, pero también ha complicado nuestra humanidad. Hemos perdido parte de nuestra capacidad de decisión y nos hemos vuelto dependientes de herramientas que, aunque nos ofrecen comodidad, también nos quitan libertad”.
El futuro de la IA: más allá del negocio
Desde la empresa afirman que para Santex la inteligencia artificial no es solo una herramienta de innovación, sino un compromiso con un uso responsable y ético. “No queremos correr la carrera solo por llegar primeros. Nos importa el cómo y para qué utilizamos la tecnología”, concluyó Santiago.
Con iniciativas como «La Liga del Bien de la IA», Santex demuestra que es posible desarrollar tecnología de vanguardia sin perder de vista el impacto humano y social. En un mundo donde el dato es el nuevo petróleo, Santex apuesta por un enfoque que prioriza los valores y el bienestar colectivo, marcando un camino a seguir en la era de la inteligencia artificial.





